La Calata Culta Jueves, 13 noviembre 2014

Frank Pérez Garland: “Es menos la gente que te quiere que la gente que no”

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Frank Pérez Garland me escribe un mensaje diciendo que le gusta leer mis columnas de La Calata Culta y yo le digo oye, te hago una entrevista. Él me dice mañana tengo tiempo. Yo me digo, ¿conversar o no conversar? Entonces, al día siguiente, la muchacha se dirige a la casa del director de cine. Ellos conversan en su terraza y beben Ginger Ale.

Retrato del director en su terraza, hecho con un celular. Son los tiempos.

Retrato del director en su terraza, hecho con un celular. Son los tiempos.

En el taxi venía pensando qué te podía preguntar y recordé que tú habías dirigido el video de Dos caras para Mar de Copas. ¿Qué tal eso?

Con Mar de Copas hay un montón de conexiones. Somos amigos, nos conocemos entre todos. Un día escuché el disco completo y me gustó. Entonces fui a buscar a Manolo y le dije que quería hacer Dos caras, ya que él me había propuesto otra canción. Le dije: lo ideal sería que abajo hagas como una especie de juerga y luego la gente sube y se les graba. Así que se organizó un tono y lo grabamos. A mí me gusta mucho como quedó el video, tiene como una energía de comienzo a fin.

 

¿Porque te interesa el tema de las relaciones de pareja?

Siempre me ha parecido interesante amar. Me parece que no siempre es igual. A los 19 años me pareció que lo ideal era conocer a una chica, y de ahí tenía como una necesidad de no estar solo. Más que el sexo, es un tema de compañía. Tener a alguien con quien compartir. Luego me he dado cuenta de que mi tema no son las relaciones de pareja sino la constitución de la familia.

¿Cómo veías la relación de tus padres cuando eras niño?

Son dos personas bien especiales, pero siempre se han querido mucho. Recuerdo ir a casa de amigos y darme cuenta de que las cosas eran diferentes para ellos. Al comienzo era como raro porque son personas que quizás no se besaron mucho delante de mí, pero sí eran afectuosos… Aunque de una manera muy particular. No había diminutivos: no es que deseara eso, pero me llamaba la atención.

¿Qué es lo que encuentras erótico en una relación?

Me parece que una buena conversa erotiza. El buen momento y la conexión mental. Está más allá de si son atractivos los personajes, más allá de tetas o de culos. Y eso es lo que se vuelve erótico. Y lo lógico es que eso venga con un polvo.

¿Qué piensas de las experiencias sexuales vacías?

De hecho uno tiene que tener todo tipo de experiencia sexual, ¿no? Y, de hecho, yo reniego de no haber tenido algunas cosas… Pero sí me parece más rico tirar con alguien con quien conectas. Puede no ser tu pareja, puede ser una persona que conoces el mismo día, pero generas una conexión mental. Más allá de venirte, te provoca compartir… Puede sonar un poco romántico o antiguo lo que digo.

¿Y así has pensando siempre?

Yo creo que siempre he pensado así, aunque haya tenido parejas muy pasionales. Pero es gente de la que me he olvidado: ya a los 40 años ha habido muchas personas con las que me he acostado. Es gente de la que te olvidas, ¿no? Más allá de un gran orgasmo, terminas recordando el momento. O puede no ser un buen polvo, pero igual es paja porque tenía que darse. Venía de algo. Como un lacito que pones al final.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

¿Sientes que las relaciones sexuales pueden estimular la creatividad?

O sea, me encanta hablar de sexo, me encanta joder por ahí. Provocar. Pero no es que a mí personalmente me motive como para construir algún relato o pensar alguna idea para algo interesante. No me parece un motor de creatividad. Es algo que se hace, que es paja hacerlo, que es delicioso, y si es con alguien que vale la pena más aún. Pero no… Nunca lo he vinculado a mi trabajo. Sí… Bueno, te estoy dando una respuesta recontra aburrida, seguro…

¡No! Es la primera vez que conversamos. ¿Es así, no? Es visitar a un pata y conversar. Y a veces tu pata se va volando y tú tienes que agarrarlo y traerlo de nuevo a la realidad. ¡Tienes un tatuaje! Háblame de tu tatuaje.

Tengo un montón, sí. Los que tengo son pequeños. También quiero hacerme otros, pero todavía no sé bien dónde.

¿Y ese que tienes en el brazo qué significa?

Ese fue de borracho, a lo bruto. Por eso está mal dibujado. Fue después de ver Un día sin sexo en Buenos aires, mi primera película. Me puse a beber feliz porque había terminado la película, y ahí la gente con la que estábamos tenía que irse a su casa. Toda la gente vivía con su familia… Y me fui caminando por ahí, porque el laboratorio quedaba en Palermo. Me fui caminando, me senté en una plaza, me puse a beber. Seguí caminando y vi un sitio de tatuajes y sonaba Soda Estereo a todo volumen, entonces le dije al tatuador, puta, quiero que me hagas un infinito. Le dije que lo haga así, a mano alzada. Me decía no, no. Yo le decía hazlo a mano alzada y a todo volumen que está sonando Nada personal.

Parece un lacito, eres como un regalito…

Sí, o la máscara del Zorro, también me lo han dicho.

¿De qué trata la película que estás haciendo, Ella y él?

Trata de dos personas –que son ella y él, que no tienen nombre; que tienen la edad de ellos, treinta y tantos, cuarenta y algo–. Se conocen, y son dos neuróticos. Es la historia de dos neuróticos que se juntan y que tratan de armar algo.

¿Y esta historia quién la escribió?

La escribimos con Vanessa Saba, mi esposa. Tomó mucho tiempo, no el guion, sino definir qué hay que hacer. Era la primera cosa que escribíamos juntos. Y nos tomó casi dos años decidir realmente qué. O sea, definir la escaleta final o la sinopsis final. Pero fueron como dos años de “por acá, o, mejor por acá… Sabíamos que queríamos una historia de pareja. Sabíamos que queríamos hablar de eso: de la construcción, de lo difícil que es construir. Lo bonito pero a la vez difícil que es construir o entregarte a alguien.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

¿Dónde la filmaron?

En la casa en la que vivía antes. Ahí hicimos el departamento de ellos. O sea, todas las locaciones tenían que ser muy puntuales. Entonces, este, cuando ella tiene una reunión con amigos del colegio, gente a la que ve muy poco… llamé a mis patas del cole y les dije oye, estoy haciendo una escena y me gustaría que salga tu jardín. Después a otro amigo le dije para hacer una escena en su casa de playa. Entonces, es una película que se ha hecho toda por lugares donde yo he caminado, donde me siento a pensar o a mirar el mar. Todo hecho en sitios que son importantes para mí, para ella.

¿En qué parte del proceso se encuentra la película?

Estamos ahorita en la post. O sea, todo lo que es la mezcla. Ya está filmada, ya está editada. Estamos viendo el trailer. Manolo Barrios está haciendo la música. Está grabando ahora.

¿Con música de Mar de copas?

No. Es compuesta por él. O sea, te das cuenta de que es Mar de copas si eres un fan, por cómo compone, por el tipo de sonido, pero no suena a la banda. Que era un poco el reto que teníamos con él. O sea, siento que la película tiene un espíritu bien “Mar de copas”.

¿Y cómo ha sido la experiencia de dirigir a tu esposa?

Pajísima. Con Vane en ese sentido siempre hemos trabajado bien, incluso cuando no hemos sido pareja. Siento que es como suelo trabajar con gente que conozco. Claro, a ella la conozco más, pero no veo diferencias. Ella es una actriz que asume su rol con mucha claridad. Puedes preguntarle a gente que ha trabajado con ella. O sea, a los directores les dice señor. A mí, incluso. O sea, podemos estar viendo tele y se le ocurre algo para su personaje y dice Señor, qué piensa usted.

Y esa película, ¿Cuándo se va a estrenar?

Para el final del otro año, me imagino.

Y si no fueras director de cine, ¿qué harías?

No tengo la más puta idea. Me imagino que algo tradicional. Lo único malo de hacer –tener– este trabajo es que conseguir la plata para vivir es jodido. A veces hay, y bien, pero tampoco es como para que te tires en la cama a rascarte la panza. Te alcanza unos meses y de pronto puede que no salga nada de chamba, que no haya una novela. Por suerte ahora estoy haciendo publicidad. Eso está chévere. Es otra manera de contar cosas: filmas más seguido y se aprende como mierda.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

Foto del rodaje de “Ella y él”. Cortesía: Frank Pérez Garland.

De todos tus trabajos, ¿de cuál te sientes más orgulloso o le tienes más cariño?

Bueno, “Mi problema con las mujeres”. O sea, lo que le pasó a la serie fue pajísima. Además, ahí fue donde nos enamoramos Vanessa y yo. Tiene como un valor importante. Se vendió bastante. Se vendió para el extranjero.

¿Y eso cómo te hace sentir?

O sea, es como que te sientes un poco orgulloso…

Oye, emociónate. ¡Has dejado huella! Es como ir orinando por todas partes.

Más o menos. Sí. Fue bien curioso porque acá todo lo que le pasaba a la serie… O sea, me llamaba un amigo de México que había escuchado en la radio que la serie había sido nominada al Emmy. No al Emmy que vemos en la tele, el gringo, sino que la misma Academia tiene un Emmy para el resto del mundo. Nos ganó una serie inglesa que ahorita la mitad del elenco hace películas en Hollywood. Una superproducción. Pero fue paja ir a Nueva York y estar todos juntos –porque además todos en el elenco éramos patas–, cinco días en Manhattan, que es una ciudad tan alucinante, y alfombra roja. Era como grande. Y por una serie de tele. Fue bien bonito. Y hasta ahora todavía escucho gente que la recuerda con cariño. Como con los tatuajes, a todas tus cosas les tienes un cariño especial. O con los hijos: yo tengo uno, no sé cómo será cuando tenga más… Y le tengo cariño a Un día sin sexo, porque es la primera película. La cara del diablo me encanta: todas tus cosas te dejan algo, a pesar de que la cagues. O sea, La cara del diablo no salió tan bien, pero aprendí mucho.

¿Cómo te sientes con la opinión del público sobre tu trabajo?

A mucha gente le parecerá muy paja, y a otra mucha gente le parecerá una mierda mi trabajo. La única diferencia ahora es que con las redes sociales te enteras… O sea, te tuitean felicitándote o te tuitean mandándote a la mierda. Y estás conversando y tu celular empieza a sonar y abres el Twitter y tienes gente que no te conoce y te dicen sobre tu película: “qué paja” o “una mierda”, “devuélveme mi plata”. Hay como las dos cosas, ¿no? Es raro. Es bien raro. Me imagino que igual tú…

Sí, pero como para mí la realidad es ficción, normal.

Bueno, una amiga que chambea mucho con redes me dijo que siempre va a ser menos la gente que te va a escribir cosas bonitas. Porque, al final, en el mundo es menos la gente que te quiere que la gente que no. Yo he leído tus cosas –no todas– pero ahora estaba leyendo –terminé de chambear hace como una hora y me puse a leer– y no es que haya puesto “like” ni nada, pero me ha gustado casi todo. ¿Y con la conversación que hemos tenido vas a sacar algo?

La desgrabación de esta entrevista fue realizada por el Colectivo Miope, de Chile. Muchas gracias.

La desgrabación de esta entrevista fue realizada por el Colectivo Miope, de Chile. Muchas gracias.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.
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