La Calata Culta Martes, 6 enero 2015

Verde Luna: música para ponerte contento.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

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Escribe: Leslie Guevara

Un amigo me dijo “escucha a esta chica, se llama Tania Murphy y su banda es Verde Luna, te puede gustar”. Yo ni había terminado de escuchar su canción “De cabeza” y ya le estaba escribiendo un mail para decirle “oye, me gusta tu música, ¿cuándo llegas a Lima?”. Y así fue, Tania y yo nos encontramos en el Haití para conversar de música y comer papitas fritas.

 

¿Por qué el nombre de Verde Luna?

Mi proyecto iba a llamarse Verde Espiral pero cuando fui a registrarlo el señor me dijo “¿Espiral? Todos los grupos en México se llaman espiral”. Googleamos y salieron miles de resultados, entonces el señor me dijo “¿Segura de que quieres ser otra espiral?”. Me dio cinco minutos para buscar un nombre, entonces salí y conversé con mi mánager. Pensé, “cuando yo era chiquita la luna era verdosa, porque no veía bien”. Entonces entré y dije “que se llame Verde Luna”.

¿Qué fue lo que te motivó a hacer música?

La música siempre ha estado en mi vida. A veces, hablando con amigos me preguntan “¿Qué hacías de chiquita?”. Yo iba a clases de música todo el tiempo, era lo que le pedía a mis padres de regalo. Mis amigas decían “Vamos de campamento, vamos a fiestas” y yo estaba en mis clases de música. Fui a Nueva York y decidí pasar mis ideas a otro nivel, formar Verde Luna, mi proyecto, en el que invierto tiempo y dinero, espero cosas. Lo decidí porque tenía todas estas composiciones y tenía un hambre interno, una desesperación por hacerlo. Quería pararme en un escenario y cantar frente a un público. Y bueno, esto pasó en Nueva York hace cinco años.

¿Cómo empezaste Verde Luna?

Yo tenía letras que escribía un poco para tontear, o para mi mamá. Y a lo largo del tiempo las letras y las composiciones fueron cambiando, porque creces, en la vida suceden cosas. Quiero desarrollar un punto de vista en mis letras, y creo que lo estoy consiguiendo. Registré Verde Luna como “world latin music” porque fusiono ritmos pero más lo veo como música pop o como un bufet, una mesita con diferentes platos y postres, incluidas las bebidas y un pisco sour. Está la parte pop rock, la parte de música sudamericana tradicional (salgo con mi charango o con cajón a tocar o valses) y tengo además este proyecto para niños, por el momento funciona con dos ONGs que apoyo, que buscan amparar a niños de bajos recursos e inmigrantes. En Nueva York también participo en un grupo que se llama R-Tronika.

¿Y de qué va?

Es una banda multicultural, música para bailar y que la gente esté contenta, allá tenemos una acogida muy buena. Yo canto, la cabeza de la banda es el artista Renzo Ortega. A veces los músicos apoyan con letras, la idea es que todos participen. Y tiene un fondo, no es solo “shake your body, nos importa el medio ambiente y la naturaleza.

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¿Cómo es tu proceso de creación?

Para que venga la melodía tengo que sentirme de cierto modo, como flotando en mis pensamientos. Cuando estoy muy feliz no puedo escribir nada, cuando estoy muy triste tampoco. Tengo que estar en modo neutro. Y la letra depende, a veces son situaciones mías o historias de amigas.

¿A qué canción le tienes más cariño?

A “Al amanecer”, porque fue la primera que grabé.

¿Cuáles son las diferencias entre hacer un videoclip en Nueva York y hacerlo en Lima?

El tiempo. En Nueva York planeé el video de Estrella fugaz tres meses antes. Estuvo a cargo de Melina León, que es una cineasta talentosa. Y acá, en Lima, Raúl García Pereira estuvo a cargo de mi video Para siempre. Él puso todo de su parte para el video, prácticamente sin producción y sin equipo. Hizo magia de una idea. Mi hermana me dijo “si hay alguien en Lima que lo puede hacer, es él”. Es mi segundo video favorito.

¿Es más fregado hacer música afuera del Perú?

Yo salí de Lima a los 19 años y todo es complicado a esa edad. Cuando vivía acá me movía en un circuito de música clásica, tocaba flauta clásica barroca. Entonces, al inicio me costó un montón. ¡Yo no sabía a qué estilo dedicarme, solo quería hacer música!

¿Te acostumbras a la vida allá?

Al comienzo extrañaba un montón a mi familia. Soy súper hogareña y me costó mucho: los dos primeros años iba y venía. Al inicio estuve viviendo con mi mamá en California, pero en Nueva York me independicé.

¿Te afecta la piratería?

Me imagino que para los que ganan 50.000 dólares por sus discos es una desgracia. En un disco hay muchas horas de trabajo, dedicación que debe ser remunerada. Estoy en contra de la piratería, pero también estoy en contra de la desproporción de pago que hay para  los artistas: unos ganan cientos de millones y los otros sacan lo opuesto. Creo que buscar el balance es lo mejor.

¿Qué tal tu experiencia de tocadas en EEUU?

Todas buenas, las malas experiencias han sido conmigo arriba en el escenario, ja ja ja. Siempre disfruto.

¿Qué es lo que disfrutas más?

Yo soy súper nerviosa, veo a toda la gente y siento que me voy a morir o me voy a encender. Disfruto cuando me desconecto y me dejo llevar. Y claro, a veces no conecto nada, ja ja ja.

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¿Cómo recuerdas tu última tocada?

Tuve una tocada acústica con un amigo de acá, Mario Vallejo de la revista Dosis, él organizó el festival “Todas las sangres” en Nueva York y yo abrí: toqué sola y fue lindo, fue un festival de peruanos, algo así como entre amigos. En Nueva York he encontrado apoyo de mucha gente que confía en mi proyecto, pero también me gustaría sentir que hay apoyo del gobierno de mi país con los artistas que están en el extranjero.

¿Qué planes vienen?

Estoy sacando un disco con diez canciones la segunda semana de febrero, por internet. Y lo siguiente es grabar el video de “Mr. Shamuriri” con el peruano Fermín Tanguis.

¿Qué significa “shamuriri”?

Pasa que un amigo de EEUU viajó a la selva a hacer ayahuasca, y cuando regresó llegó con todo esto de los ícaros, que son cantos ceremoniales. Hay un ícaro que dice “shamuriri sha riri”, no sé qué significa pero me gusta.

¿Cómo alucinas el video?

Me imagino agua, eso le he dicho a Fermín: quiero agua y naturaleza.

¿Qué aconsejarías a las chicas interesadas en armar una banda?

Que busquen contactos si no tienen la plata: y si a un contacto no le gusta lo que haces, busca otro. No es solo tocar la puerta, tienes que tumbar la puerta: ahí empieza todo. Esa idea de que el artista vive de juerga en juerga no es. Separa momentos de trabajo para ti, busca calidad en lo que haces. Disfruta cada momento.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.