La Calata Culta , noticias Viernes, 6 febrero 2015

La chica peligrosa y los marcianos de fresa

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.
leoalban

Ilustración: Leo Albán.

ES FEBRERO, UN DÍA CALUROSO, DESDE LA VENTANA DE MI HABITACIÓN OBSERVO EL PARQUE. Y mi hermano Gabriel se acerca a contarme que sus amiguitos le han dicho que llenan baldes con su semen. ‘¿Es verdad eso?’ me pregunta. Yo sonrío y le digo que sus amiguitos mienten. ‘Ellos no llenan ni mierda y seguro que ni se la corren bien. No les creas, hermano’ le digo. Rocco ingresa a la habitacion y se recuesta sobre mis sandalias, ‘¡Rocco, vete, a mí me gusta mi soledad!’ grito. Gabriel se ríe y se va. Pero Rocco no se va.

Kitty vendrá a verme ahorita pero ya me dieron ganas de masturbarme. Que se espere, pues. Coloco el disco del Sr. Chinarro y meto mi mano dentro de mi short, los aviones pasan: la masturbación me ayuda a relajarme. Me relajo para ser mejor persona, para hacer las cosas contenta y olvidarme de las penas. La alegría empieza en ese momento, y pienso en el chico que metió su lengua dentro de mi vagina.

Cuando Kitty ingresa en la cocina con su bolsa de hielo ella me dice ‘Uno nunca sabe si habrá hielo, y sin hielo yo no sé…’ Saca una Peroni, jala una silla y se sienta. ‘Si no vengo a verte, tú no vas a buscarme, ¿no?’ me dice. ‘No jodas, solo aprecia el presente y quiéreme, huevona’, le digo. Jalo una silla y me siento a su lado, y al ver su boca hacia abajo me doy cuenta que está resentida. Le doy un abrazo y aprovecho para morderle el codo. Ella se ríe. ‘Tenías que ser una mujer resentida’, le digo. Ella se ríe más y me enseña todos sus dientes color beige. Y ya todo está bien. Y ya está nuevamente alegre, corriendo por la sala y llamando al delivery para que traigan ron y cigarros. ‘Yo tengo cigarros, Kitty’, le digo, mientras ella hace el pedido: estirándose para ver lo que le muestro ella niega con la cabeza. ‘Y dos cajetillas de Marlboro rojo, por favor’ añade, y cuelga el teléfono. Yo preparo el ron con Coca Cola. Le enciendo su cigarro y entonces me cuenta que está tirando con un explosivista.

Es un hombre que ha regresado de Afganistán y que se encargaba de colocar bombas por todas partes del mundo. Es bonito, cuando estamos recostados en la cama luego de tirar él me cuenta sus anécdotas con las bombas. Y a mí me encanta. Me excita que me la meta un hombre que tiene tanto contacto con el peligro’.

‘A la mierda’, digo yo. ‘Salud, pues, mi querida chica peligrosa’.

Luego de beber y fumar, Kitty se va. Y qué bueno, porque tengo que ganar tiempo al tiempo: voy por una ducha y busco el jabón para bebés. Me gusta el jabón para bebés, me deja la piel suavecita. Porque esta noche iré a la casa de él. Iré con un portaligas negro, porque estoy contenta. Y mientras me maquillo aprovecho y veo un poco de Buenos Muchachos, me gusta el cine de Scorsese.

Cuando entro en su casa le doy un beso en la mejilla y le agarro la barriga al gato. Él me pregunta qué deseo tomar, yo le digo ‘Será un chilcanito, pues’. Entonces él saca unos marcianos de fresa y los aplasta con la cuchara. Los chilcanos están ricos, los marcianos de fresa les dan su toque. Conversamos y vemos escenas de la película española Todo es mentira, decimos ‘Sí, pues, así se vuelven las personas cuando están en pareja’ y todo con él es ja, ja, ja. Camino hacia la habitación. Me quito la ropa y me recuesto. Él ingresa conmigo y yo le digo ‘¿Y si vemos una porno?’ porque hoy es viernes y la alegria debe ingresar. Y él me dice ‘Ya, pues’.

Pero no encuentra la película. Busca y busca y yo reniego. ‘¿Cómo es posible que no tengas tus cosas en orden?’ le digo. Al final encuentra una película, pero es de un grupo de chicas justicieras: mucha historia y poca acción. Parece que jamás se las van a meter. Colocamos otro disco y ese está más interesante: entonces mi mano se introduce dentro de mi calzón y con la boca busco el pene de mi compañero: es un buen ángulo para revisar la película con un ojo… Lo sujeto entre mis labios y lo succiono. Me gusta realizar esa acción y ponerle un poquito de amor.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.