La Calata Culta Viernes, 13 febrero 2015

Mi amigo el hacker

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Miguel Guerra León es el primer peruano en decidir retirarse de la iglesia católica. Aunque no le han dado el certificado aún, para que pueda colgarlo con orgullo en su pared, tiene ideas muy claras. Actualmente trabaja dando asesoría en marketing y hacking, y tiene una sección llamada “Paranoia hacker” aquí, en Útero. Y también es mi amigo.

¿En qué te especializaste?

Estudié ciencias de la comunicación en la Universidad San Martín de Porres. Me especialicé en periodismo escrito pero ahora me dedico al marketing. Realizo asesorías a ciertos personajes públicos y a empresas que necesitan ciber seguridad.

¿Qué disfrutabas más del periodismo?

Bueno, he tenido la suerte de pasar por varias áreas. Así como alguna vez redacté una nota también la diseñé. Aprendí mucho y comprendí los sufrimientos de cada de área, pero es un trabajo muy sacrificado, y como yo siempre he sido antisistema… Un día no soporté y lo dejé. Estuve con mi liquidación, sobreviviendo unos dos meses. Y hace unos años me llamaron de una corporación para hacer marketing. Es un poco especial porque lo fusiono con el hacking: puedo ver si mi empresa tiene fallas de seguridad, sus campañas o métodos para obtener información. Todo siempre de manera legal.

¿Tu vida en casa como es?

En mi familia están orgullosos. Cuando eran temas contra la iglesia igual me apoyaban. Una vez le dijeron a mis padres, “¿cómo puede hacer eso tu hijo?” Y mi mama dijo “él tiene sus razones”. Así que la relación que tengo con mi familia es muy buena.

¿Cuando eras niño qué querías ser de grande?

A mí me gustan mucho las armas, por eso quería ser policía. Bueno, hasta ahora me gustan: soy aficionado a las armas, a 13 metros le puedo dar a una uva. Cuando tenía 13 años prendí la TV de casualidad en un canal UHF, ahí empecé a ver “Hard Head”. Vi grupos de metal como Mercyful Fate y me impactaron. Quise hacer un poco de música, me volví un poco aficionado. Así que me compré una guitarra y de verdad me volví bueno. Estudié música clásica, tenía técnica. En mi casa pensaban que me iba a dedicar a la música.

¿Pensaste en formar una banda?

Tuve una banda solista. Todo lo juntaba en la computadora y sacaba una canción. La banda se llamaba Adogma porque dogma es la fe que no se puede rechazar ni negar, y la a es como lo contrario. Saqué un demo de unos cuantos temas, versiones black metal y clásicas. En el YouTube está. También quería ser escritor.

¿De qué eran tus escritos?

Poemas y artículos filosóficos, más inclinado a lo religioso. Trataba de cuestionar cómo vivimos las personas en el mundo. Los podía escribir, pero no tenía como compartirlos. Así fue como aprendí un poquito de HTML, para sacar la página web.

¿Entonces fue por compartir tus escritos que aprendiste de programación y hacking?

Sí, eso y Cipriani fueron los que me llevaron a aprender. La poesía que escribía era medio oscura. Como los poetas malditos. Yo recuerdo que una vez el escritor uruguayo Gerardo Bloomerfield me dijo algo así como que yo era un escritor maldito latinoamericano contemporáneo: lo que yo escribía era bien crazy para la gente. Eran temas relacionados con la actualidad, por ejemplo cuando hubo lo de Atocha en España hice una comparación entre cómo una bomba inteligente de EEUU en realidad a veces no es tan inteligente, y cómo un hombre cargado con dinamita en el pecho puede ser tan efectivo como la bomba. Hacer esa comparación hizo que la gente critique.

¿Eres un chico aplicado?

Aplicado pero transgresor. No he sido un descarriado. Siempre le he buscado el por qué al asunto. Y he cuestionado, nunca he estado de acuerdo con lo que nos contaban en el colegio. Siempre he tratado de ir un poquito más allá.

¿Tú has pasado por colegios religiosos?

Sí, lamentablemente.

¿Tu mamá te hacía rezar?

En algún momento me habrá enseñado, pero en mis padres no siento mucho la presión católica. Lo sentí más en el colegio El Buen Pastor, donde estudié. En ese colegio había una doble moral. Lo que me decepcionó fue ver al cura tratando mal a los obreros. Eso me chocaba, yo pensaba que los sacerdotes eran buenos. Aparte del profesor de religión, Jorge Ángeles: lo digo con su nombre porque a él no le gustó que le debatiera o cuestionara ciertas cosas que él explicaba en la Biblia. Hizo que todo el mundo me llamara “el satánico” pero, ¿cómo lo hizo? En una clase alguien dijo “Miguel dice tal cosa” y él respondió “bueno, es que él es el satánico”. Creo que no era el camino para llegar a mí, si es que quería cambiarme. Tuve esas cosas de juventud, siempre me sentí diferente al resto. Un poco distinto por cuestiones de pensamiento. Soy un poco lo que llaman “antisocial”. Porque siento que la gente no es de confiar a veces.

¿Cómo llegaste al programa de César Hildebrandt?

Eso ocurrió de manera casual. Mariela Patriau llegó a mi casa porque había leído mi reportaje en el diario La República, la carta donde anunciaba mi salida de la iglesia católica. A ese diario le tengo mucho cariño porque publicó mi artículo por primera vez, Nilton Torres lo publicó. Y a Mariela le habrá parecido interesante, polémico. Llegó a mi casa de frente con cámaras, mi mamá estaba asustada, me decía “Miguel ¿qué has hecho?” Yo le decía a mi mamá que se calme. En ese momento yo estaba mal de salud, estaba en mi cuarto y me llamaron por teléfono: era Mariela y me decía que Hildebrandt había visto el caso y quería entrevistarme. Entonces, yo no podía rechazar eso. Y fui al canal, estaba con miedo, quizás un poco nervioso. Era la primera vez que aparecía en televisión. Él fue amable y me ayudó mucho en el momento de estar al aire. Cuando término el programa me felicitó por hacer algo así. Me dijo que siempre le estuviera comunicando cómo iba el caso. Se portó muy amable. Y yo tenía miedo, porque justo antes había entrevistado a alguien con quién se había peleado. Pero todo salió muy bien. Y después de eso publiqué en la revista Gente, gracias a José Enrique Escardó, a quien le mandé un artículo y me dijo “Si quieres te lo publico en mi columna El Quinto Pie del Gato”, él es un ex sodalite que ha luchado contra la iglesia acá en el Perú. Y lo publicó. Entonces, esas dos cositas me hicieron sentir que el periodismo podía cambiar cosas en el sistema. Al final me equivoqué, ja, ja, ja.

¿Qué fue lo que te motivó a escribir esa carta?

La doble moral de la iglesia. El querer ser dueños de la verdad. Me ha molestado que ellos crean ser representantes de un dios, cuando ni siquiera tienen la condición moral para hacerlo.

Foto: Facebook.

Del adolescente que fuiste a ahora, ¿cómo te sientes con respecto a tus ideas?

Algunas cosas han cambiado. Por ejemplo, no tengo religión ahora. Supongo que hay leyes universales. Yo he sido sectario. Es más, yo mismo creé un grupo filosectario: fui sumo sacerdote Lucibe, mi afán era inculcar filosofía a los chicos. Nos reuníamos en Galerías Brasil a las 3 de la tarde, a veces teníamos retiros, a veces había ritos. Quizás eso me cambió un poco la vida, todo eso fue antes de mi juicio. Cuando vi que las cosas estaban cambiando en el grupo decidí dejarlo. Estuve en un grupo de librepensadores peruanos, íbamos a la casa de Víctor Delfín a debatir sobre el Estado laico. Javier Diez Canseco también apoyaba. Era otro tipo de círculo, estuve con ellos un par de años.

¿Qué tal tu experiencia como hacker?

Me llaman hacker, trato de no decirlo yo mismo. Conozco mis límites. Sé que puedo vulnerar cosas y por eso mismo soy ético, porque si no atacaría a mucha gente. Pero no lo hago. Conozco a un chiquillo de 17 años que me dice cómo ha hackeado al presidente Maduro. Es creíble, me explicó cómo lo hizo. He dado conferencias de hacker ético. Me llegan hartos correos de personas que me piden hackear a la novia o al novio, cosa que no hago, siempre les digo que eso es ilegal. Otra es haber encontrado fallas de seguridad de empresas grandes.

¿Cuál ha sido la última falla de seguridad que has encontrado?

Con algunos colegas detectamos varias fallas de seguridad en routers.  He avisado a empresas y universidades que tienen fallas de seguridad. Les he dicho que cambien sus claves. En verdad no sé porque hago eso, mis amigos me dicen que debería cobrar. Lo hago porque soy curioso y siempre estoy pensando en técnicas para poder vulnerar de una forma buena, para que la gente aprenda que es muy sencillo ser espiado, ser vulnerado. Te pueden robar datos.

Foto: Facebook.

¿Cómo ves a los chicos de ahora en las redes sociales?

La intimidad ha cambiado bastante. Los chicos de 14 años para arriba quieren mostrar, quieren decir dónde han estado. El Facebook es su vitrina para mostrar todo lo bonito: te vuelves un producto y ganas popularidad en likes. Yo no publico fotos de mi familia, yo asumo el asunto de la privacidad como algo distinto.

¿Veías venir esto del Facebook?

Siempre pensé que se crearía de algo para tenernos a todos controlados. Algo así como un mundo paralelo, nunca pensé que podría ser una red social. También sé que en un futuro nos implantarán algún sistema en el cuerpo, como un chip, supuestamente de seguridad. Porque siempre la seguridad es la excusa para tenernos vigilados. Es como esa teoría que dice que los estados tienen ejércitos, capacidad logística como para frenar la delincuencia pero ¿por qué no lo hacen? No lo hacen simplemente porque siempre será bueno tenernos con el temor dentro.

¿Y cómo fue eso de qué hablaste con Guillermo Giacosa?

En realidad yo siempre veía su programa Mapamundi, y como no estudiaba… porque solo me dedicaba a mi juicio y a leer. Y un día decidí llamarlo, busqué su número en la guía telefónica y lo llamé. Le expliqué mis teorías sobre la vida, mis cuestionamientos filosóficos. Y él me dijo “Tú eres un capo, yo te quiero tener en mi programa”. Yo le dije que sí iba pero por temor no fui.

¿Qué piensas de EE.UU.?

Pienso que es un país que se disfraza de país bueno. Oculta información. Tienen todo un mecanismo para espiar al mundo entero.

¿Qué piensas de WikiLeaks?

Julian Assange es un valiente. Es jodido el panorama, él y Edward Snowden viven en cárceles protegidas. Ellos tienen miedo de morir envenados por la comida. Viven en una constante paranoia. Y Snowden sigue advirtiendo sobre el “Big Brother” de EE.UU: él se escapó de la National Security Agency, y lo más seguro que un fanático “x” lo vaya a matar, así como pasó con Jon Lennon, que también hablaba mucho de paz y no convenía.

¿Crees que la gente que habla de amor y paz muere?

Pienso que toda la gente que cuestiona el sistema actual y dice  mensajes transgresores acaban desaparecidos. Porque no son convenientes para los poderes. Quizás la gente piense que soy un poco conspiranoico, pero no lo veo así.

Tu sección en El Útero de Marita se llama Paranoia Hacker. ¿Te consideras paranoico?

No, porque las paranoias son cosas irreales, y yo he comprobado que nos espían por medios de routers y de códigos que ponen las empresas para saber a qué paginas entramos. A veces las aplicaciones de celulares tienen permisos y abren los micrófonos. Todo lo gratuito en realidad no es gratuito.

¿Crees en el diablo?

Creo en la maldad, y que el bien y el mal está en cada persona. Al diablo lo veo desde un punto de vista simbólico. A Lucifer lo considero como el primer transgresor del universo. El primer apóstata. Fue el que decidió dejar al jefe para hacerle la competencia. De alguna manera rescato eso de positivo.

¿Transgresor… cómo tú?

Me considero un ser místico. Llevo siempre un pentagrama pagano conmigo. Lo tengo desde los 17 años, lo mandé a hacer en plata. Las cuatro puntas de arriba significan los elementos de la naturaleza. El ser humano está regido bajo sus influencias.

¿Te consideras satánico?

Me considero alguien que cree en las leyes del universo. De alguna manera el misticismo siempre ha estado conmigo. He tenido contactos paranormales. He llevado a chicos a jugar ouija al parque. Hay cosas que escapan a la explicación pero existen.

¿Qué le aconsejarías al ser humano?

Que cuestione todo lo que le han contado desde pequeño. Que tenga el sentido común activo siempre. Tanto en la vida física como en la vida cibernética, y que siempre traten de evolucionar. Y que cada vez que alguien les presente algo vean quién esta detrás de esa persona, o alrededor.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.