La Calata Culta Viernes, 10 abril 2015

Arte soy yo. Arte eres tú. 

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Ilustración: Paulo Rocker.

El sonido de un carro retrocediendo me despierta.  Abro los ojos y camino descalza hacia el baño. Mis pies sienten el frío de las mayólicas, ya es momento de usar medias, pienso. Las primeras gotas de orina comienzan a salir de mi cuerpo y yo leo las noticias desde mi celular. Considero volver a la cama y dormir. Creo que estaba soñando que escapaba por unos techos mismo Alan García el 5 de abril pero yo escapa de unos hombres langosta que me perseguían porque yo tenía su gema dorada. Ay, qué huevadas tan alucinantes son los sueños. Por eso me gusta David Lynch, porque me hace sentir acompañada. Una vez leí su libro Atrapa el pez dorado, y en palabras sencillas te da ilusión para salir adelante.

Me siento rara, pero ¿qué día no me siento rara? Cuando observo por la ventana imagino que un marciano vendrá a mi casa y me dirá vamos a pasear y luego me llevará a su planeta. Ese tipo de cosas me ilusionan de maneras tan extrañas. A veces creo que iré al doctor y él me sacará una crayola del cerebro, como a Homero Simpson, y ya luego mi vida será normal. Antes, cuando era una chiquilla de 17 años con olor a bebé en las axilas soñaba con estar con un narco y vivir una vida intensa y corta. ¿Para qué más? Pasaba mis tardes luego de regresar de la universidad alucinando mi vida de prófuga y de extravagancias. Es que uno tiene que ser honesto con su escritura, pues. Gracias a esas alucinaciones las clases más pesadas se hacían divertidas. Cuando uno es joven la palabra miedo no existe. Bueno, ahora tampoco existe en mi vocabulario, solo que ahora valoro mi espacio y me quiero como mierda: entonces, esa vida delincuencial no me iba a permitir desarrollar mi lado artístico, por eso me decidí por el camino del bien. Ahora creo en la coherencia y en la tranquilidad. Entonces, considero que no me arrepiento de mis deseos antiguos porque quizás fueron necesarios para llegar a grandes conclusiones. Y ahora estoy aquí, recordando todo con tanta ternura que nos merecemos un milkshake de fresa.

El otro día Cé me hizo un reclamo. Me dijo ¿Por qué ya no vamos a exposiciones de arte? ¿A espectáculos? ¿Al cine? ¿Al teatro? Ni siquiera haces el esfuerzo en acompañarme, en disimular que te gusta. No quieres ver ninguna película conmigo pero sí ves películas sola, todo sola. Creo que a ti no te gusta el arte, sentenció él.

Claro, entonces acá yo siento un frío en la garganta y abro lo ojos. Me ha dicho que a mí no me gusta el arte. Mierda, él dijo eso. Y yo no sé qué decir, así es. Me quedo en silencio. Luego sonrío. Mi sonrisa es cojuda y me siento medio mal por dentro. Luego respiro y digo, Saturna, piensa en tu mundo feliz, anda un ratito y regresa. No a la discusión. Pienso que le podría decir, Cé, yo sólo quiero reír, soy un ser que no sabe cómo vivir, no seas tan exigente. Me acaricio mis rodillas y le digo Es que contigo solo quiero fornicar todo el día. ¿Para qué quieres ver arte? 

Arte soy yo. Arte eres tú.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.