La Calata Culta Lunes, 25 mayo 2015

Kike Congrains: “Que te cosan 5 puntos enseña más que 5 talleres.”

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Foto: Juan Zapata.

Kike Congrains hace collage y define su estilo como “Frankenstein tecnicolor”. Cada collage se ambienta en un lugar imaginario llamado Canson City, aquí él es el sheriff y quien controla que todo marche con precisión. Congrains utiliza una fotografía de la revista Life, busca cartulina, tijera… y él mismo es. Los resultados son maravillosos, así que aproveché que se encuentra exponiendo algunos de sus trabajos en La Emolientería y le envié algunas preguntas. La expo va hasta el 2 de junio.

Kike, ¿cómo fue tu relación con la cartulina?

¡Uff, muy buena! En mi casa nos inculcaron la ecuanimidad, y siempre tratamos a los papeles como iguales. En mi casa había bulky, carbón, higiénico, bond, reciclado, lustre, kraft, periódico y demás pulpas… Mi papá era escritor y tenía una imprenta, toda mi vida estuve rodeado de papel, sean hojas de libros, cartas mimeografiadas y hasta esas tiritas que quedan cuando pasas los bloques de papel por la guillotina. La cartulina siempre me llamó la atención por la gama de colores que había para escoger: veía los módulos de cartulina canson con sus colores vibrantes como el Olimpo de los papeles.

¿En qué momento decidiste que ibas a dedicarte al arte?

La decisión la tomé un miércoles en la tarde, pero el proceso de llegar ahí duró años. Durante muchos años fui redactor creativo en agencias de publicidad, pero nunca me adapté del todo a la vida de oficina. El arte nace de la necesidad de ocupar mi tiempo en una cosa distinta: creo que cualquier persona que no está contenta con lo que hace está en el deber de dar un giro y cambiar de rumbo.

¿Cómo empezó Canson City?

Por la necesidad de agrupar todo lo que hacía bajo un mismo paraguas. Darle sentido a los collages a través de un hilo conductor, que en este caso es la ciudad ficticia Canson City, una sociedad apartada del resto de la humanidad, con costumbres y tradiciones muy peculiares. Cada collage es un personaje ilustre, momento histórico o tradición de la ciudad.

¿Cuánto hay de técnica y cuánto de intuición?

Todo comienza con la intuición. La técnica se desarrolla con la práctica, con el ensayo y error. Por ejemplo, además de la tijera yo uso la cuchilla de precisión, y mi técnica se ha desarrollado tanto en mi taller como en las visitas al Casimiro Ulloa, para que me cosan la yema del dedo. Cinco puntos enseñan más que cinco talleres.

¿De dónde sacas tu inspiración?

Pues de todo lo que veo, escucho y leo. Uno nunca sabe cuándo una imagen o un sonido va a encontrar su lugar en tu trabajo, así que lo mejor es almacenar referencias y estar en un constante estado de recaudar información.

¿Cómo ha ido evolucionando tu obra?

Precisión. Con el tiempo me he vuelto más preciso con los cortes, con los pegados, manejar la goma, etc. Veo mis trabajos iniciales y noto que no son tan prolijos como los de ahora.

¿Cómo creas las historias de los personajes de Canson City?

Todas las historias son escritas desde la perspectiva de la Sociedad de Apreciación histórica de Canson City, ente que nace de la necesidad de difundir las pintorescas tradiciones de la ciudad hacia el mundo. Son creadas en un ejercicio de improvisación: hago el collage, le tomo foto y recién cuando estoy por subirlo a la web me ocupo del texto. No creo los collages a partir de una historia, sino al revés: le creo una historia al collage.

¿Algún personaje favorito de Canson City?

Sin duda una persona muy recordada por todos es ese gran artista, Jean-Jacques du Cartuline. Gracias a sus obras es que la historia de la ciudad cobra vida. Es una ciudad llena de pintorescos personajes como Felicia Catzinger, que se casó con su gato, o Lorelei Kendall, infame porque se le derritió la cara de envidia.

¿Tienes algún tipo de proceso a la hora de buscar imágenes?

Empiezo sentándome en mi taller a ver el material, uso principalmente revistas antiguas, de los años cuarenta y cincuenta, la textura del papel y el grano de la imagen es lo que más me llama la atención de ese período. Las fotos son el reflejo de una época más inocente, donde la información se consumía a una velocidad distinta a la de ahora.

¿Cuáles son los artistas que influyen tu trabajo?

Son muchos e influyen de distintas maneras, unos proveyendo la música de fondo cuando trabajo, otros manufacturando las herramientas que uso, algunos llenando la red con sus trabajos, otros mostrándome maravillas en la pantalla de cine. Al final del día todo puede servirte, solo hay que tener los ojos bien abiertos.

¿Cómo está visto el collage en el Perú?

Hay gente haciendo cosas muy interesantes, pero cada uno por su lado. Aún no se establece una comunidad, pero es solo cuestión de tiempo.

¿Cómo es tu relación con las redes sociales?

Por ese medio he logrado que el proyecto se mueva: la gente ha conocido lo que hago a través de la red, y eso es algo que las antiguas generaciones de artistas no tenían, solo dependían de las exposiciones físicas. Nosotros contamos con la facilidad de tener nuestro trabajo expuesto constantemente en la web, listo para que alguien se tope con él. He concretado proyectos y han asomado oportunidades a través de las distintas redes que manejo con mi trabajo: actualmente estoy en Facebook, Tumblr, Pinterest, Behance, Society6, y pronto Instagram.

La exposición de tu vida… ¿cuál sería?

Exponer en Canson City.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Trabajo el póster para una película que un director en Hong Kong me encargó, y pronto intervendré con collage una planta cervecera.

Lo más bonito que alguien ha dicho de ti es…

Una vez me dijeron que parecía Roberto Benigni en crack. Fue un gran día.

 

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.