La Calata Culta Viernes, 23 octubre 2015

Iván Fernández – Dávila, Pintor: “Me interesa la intensidad de la vida”.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Foto: Machucabotones

Me encuentro en un bar de Miraflores con el pintor peruano Iván Fernández – Dávila. Me emociono y sonrío un montón, porque me gusta su arte. Él cuenta que empezó escribiendo poesía y luego, en un viaje a Arequipa, descubrió su amor por la pintura. Bebemos nuestros chilcanos y hablamos del oficio de ser pintor, de los vínculos que aparecen y de los desnudos. Iván me dice que tiene 32 años, y yo le digo que pensaba que era un señor mayor. Ya ha tenido una buena cantidad de exposiciones dentro y fuera del país. De hecho, tiene una muestra individual en París el próximo año. Y sabe hablar.

¿Eres un pintor autodidacta?

Las cosas fueron así: en mi casa, cuando finalmente aceptaron que yo quería ser pintor, pidieron que estudie arte en algún lugar. En Bellas Artes, específicamente. Porque en La Católica ya me habían pagado otra carrera por dos años. Tenía que ser Bellas Artes, pero yo leí la nómina de los profesores y no sentí realmente que me fueran a enseñar nada. Además si uno quiere ser pintor no debería pasar por una escuela de arte porque ahora el perfil que forman es el del artista investigador, conceptual. La época de los grandes maestros de Pintura en la escuela ya pasó. Los que enseñan a veces sólo se han dedicado a ser profesores, aunque eso es muy respetable. Sólo que un artista quiere más. Antes tus profesores eran Grau, Teodoro Núñez Ureta, Quispez Asín.

¿Qué hiciste?

No quise entrar. De todos modos postulé, porque eso me dio un año de farsa, de que me estaba preparando para entrar a la escuela. Fui al examen y me salí a los cinco minutos, no hice nada. Ya lo tenía decidido. Además, ya había hecho una individual cuando postulé. Más bien  tengo la suerte de ser amigo de maestros que admiro, como Polanco, Alcalde, Arias Vera.  Yo sentía que de ahí podía aprender más. No necesariamente en cosas técnicas sino en el oficio de ser pintor, en la mística del pintor: por ejemplo, qué significa dedicar tu vida a pintar. De algún modo yo buscaba eso. Humanidad y amor por la pintura. Eso es algo que todo pintor debe tener: saber cómo llevar su existencia en función del trabajo, y buscar una autenticidad. Buscar una expresión propia.

Fetiches. Óleo sobre tela. 35 x 45 cms.

¿Vives de tu arte?

Más o menos construyes tu vida en función de eso. Tampoco pienso llenarme de hijos. Mi interés es pintar. No planifico, mientras pueda seguir pintando todo está bien.

¿Qué te gusta de exponer afuera?

Darme cuenta de que Lima es una aldea. Culturalmente todavía es muy pequeña, y al ser tan pequeña existen todos estos egos gigantes enfrentados. Siempre ves a los mismos artistas exponiendo. Eso es muy de aquí. Basta irte a Argentina, o México, para que veas la cantidad de espacios que hay, y el movimiento. Lo más alucinante es que te dan la mano, apenas llegas y dices que eres pintor te ofrecen espacios.

Vínculos y Expresionismos, ¿cuál sería la diferencia entre estas dos individuales?

Vínculos trataba del entorno familiar. Ya en Expresionismos, en el museo Pedro de Osma este año, había otros temas: empecé a introducir a personajes como Jean Paul Sartre, Heidegger, es decir, pensadores que me han interesado en algún momento.

La imposibilidad del ser. Óleo sobre lienzo. 200 x 190 cms.

Por ahí leí que te gustaba Matisse…

Matisse me interesa mucho. Sobre todo, por la alegría de vivir. Y él experimentó sufrimiento, porque su familia estuvo en campos de concentración. Y en su pintura no se ve nada de eso. En su pintura se ve el color y la luz. A mí me parece que Matisse es el triunfo de la pintura sobre la vida. Y hubo un tiempo en que me influenció bastante.

¿Has tenido algún problema cuando has presentado Habitación en Lima, que es una muestra tan sexual?

Sí, claro, no querían exponer todas las piezas. Eso fue en un museo en California, EEUU.  Me sorprendió, siendo California, ¿no? A veces explícitamente me dicen, antes de darme una exposición, Vienen niños. Pero yo digo No es un museo de niños, es un museo de arte.

Foto: Machucabotones

¿Te gusta pintarte?

Buena pregunta: no me gusta, pero es parte de mi obra. Digamos que es un ejercicio de apariencia, no necesariamente eres tú. Es una cosa muy complicada. Y generalmente tiene un significado cuando lo hago. Cada vez que muere un pintor que he admirado mucho, pinto un autorretrato en su memoria, que además evoca a algún autorretrato de él. Por ejemplo, cuando murió Lucian Freud, Avigdor Arikha o Alberto Sughi.

¿Pintas todos los días?

Sí. Tengo una agenda, una serie de exposiciones. Trato de evitar la rutina. Normalmente pinto en las tardes, hace muchos años pintaba en las madrugadas. Y hasta que haya luz natural.

¿Pintas dejando que fluya o te pones metas?

Últimamente dejo que fluya. Trato de que vayan apareciendo las imágenes en las telas. Todo arte es acerca de cosas que tienes dentro: son cosas que ya existen, solo que las haces visibles de algún modo.

Sábado. Óleo sobre tela. 18 x 24 cms.

¿Para ti es importante tener un vínculo con la persona que vas a pintar?

Sí, me cuesta mucho pintar a alguien porque sí. Tiene que haber un interés inicial, algún vínculo. Tengo que conocer a la persona primero.

¿Tú eres un pintor “atormentado”?

Yo tengo buenos momentos, y a veces también momentos de angustia. Los artistas necesitamos cierto matiz en las experiencias.

¿Te interesa la intensidad?

Me interesa la intensidad de la vida. Mientras más experiencias tengas, más enriquecido va a estar tu fondo de imágenes.

¿Qué disfrutas más, formatos pequeños o grandes?

No sé, son experiencias distintas. A veces un cuadro muy pequeño puede significar un reto mayor, porque en los formatos grandes hay más libertad de espacio.

Sábado. Óleo sobre papel. 40 x 30 cms.

¿Qué es lo que te cuesta más de pintar?

Lo que me cuesta es encontrar qué pintar. Eso es lo más difícil. Porque tengo que vivir muchas cosas y después interiorizarlas… y después puede que alguna de esas experiencias se me aparezca como una imagen y empiece a pensar en términos de una solución plástica. Por eso tengo unos períodos –sobre todo después de que inauguro– de vacío, no sé qué hacer. Entonces te vuelcas a la existencia y empiezas a vivir, a ver qué haces.

¿Tú crees que la pintura está hecha para homenajear la belleza?

Siento que el arte no está hecho para halagar. Eso es banal. En la fotografía, por ejemplo, el espectador se queda en la apariencia externa y eso no le permite entrar más allá. En cambio, en la pintura, cuando esa belleza física la trastocas un poco o buscas representar ciertos rasgos que imaginas que tiene la persona… eso puede resultar más interesante. Para que el espectador pueda ver otras cosas.

¿Has pintado a alguien y luego no le ha gustado?

Algunas mujeres que he pintado me han dicho que las he pintado viejas, o tristes, o como derritiéndose incluso. Una vez una me dijo que la había pintado sin alma. Por supuesto que hay pinturas que resultan más “simpáticas” que otras, pero personalmente no tengo interés en lo que piense el modelo de su imagen, es solo un punto de partida para hacer una pintura. La gente siempre anda disfrazando lo que son: no mostramos las cosas que más nos definen. Creo que los artistas pueden profundizar en esos aspectos. Yo siempre recuerdo a Kokoschka, que pintaba a sus modelos como si tuvieran ciertas enfermedades, y al pasar el tiempo les diagnosticaban esas enfermedades a esas personas. Eso tienen algunos artistas, como que ven un poco más.

Descendimientos. Óleo sobre lienzo. 220 x 200 cms.

¿La pintura va a pasar de moda?

Ya ha pasado de moda en los 70, con el auge del arte conceptual. Es más, han declarado su muerte muchas veces y sin embargo sigue siendo lo más expuesto, lo que más cuesta, lo que más interesa, en realidad es así. Esto es porque Pintar es una actividad humana básica. Lo hacen todos desde niños. Es algo que viene desde las cavernas. Es una actividad muy propia del ser humano. No creo que desaparezca.

Cuéntame, ¿cómo es la situación al momento de pintar a una mujer desnuda?

Hay una interacción primero, y eso te da el impulso. Y de pronto hay algo que tú viste y le dices Espérate y ella dice Puta madre. Y comienzas a pintar.

Tu trabajo tiene una cosa infernal…

Puede ser, he pensado en una serie al respecto del tema.  Me gusta también cuando capto cierto humor, cierta ironía. No es fácil, ¿ah? Los pintores normalmente no pueden captar ese tipo de cosas. En la imagen es un poco complicado.

Familia. Óleo sobre tela. 120 x 150 cms.

¿Qué te interesa comunicar?

Son cosas medio burlonas a veces. Y también está la cosa medio oscura, medio infernal.

¿Cuál ha sido el comentario más bonito que te han hecho?

Afortunadamente ha habido varios, pero no me corresponde decirlo. Pero me gusta cuando pintores que admiro me reconocen. También es grato cuando un coleccionista compra un cuadro y te cuelga al lado de pintores que admiras. Por ejemplo, cuando te cuelgan al costado de Humareda. O los últimos dos cuadros que me compró un señor: fui a su casa y vi que los colgó junto a los de Ángel Chávez.

☼ ☼ ☼

Amigos, me tomo la libertad de compartir con ustedes información de los próximos talleres de escritura que estamos organizando en Machucabotones. Hay más información acá. ¡Un saludo!

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.