La Calata Culta , sociedad Sábado, 23 enero 2021

En las cárceles todo está de cabeza pero tú puedes ayudar a los presos en esta feria virtual

La Calata Culta

Leslie Guevara es directora de la escuela de escritura Machucabotones. Es autora invitada en los libros de relatos "Sexo al cubo", "Hermosos ruidos" y "21 relatos sobre mujeres que lucharon por la independencia del Perú". Es editora del libro “Once Veces Tú”. Ha realizado talleres de narrativa en cárceles peruanas, en coordinación con la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad fundada por el padre Hubert Lanssiers. Actualmente escribe su primer libro.

Titular original: ¡Oye, cómprale a los presos!

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Foto: Diario Correo

Recuerdo que hace 2 años fui a Castro Castro a realizar un taller de escritura.  Fue corto pero intenso, porque una vez que los internos se dieron cuenta de cómo escribir borradores, se soltaron. Todos querían leer su texto y de pasada contarte algo de sus vidasTrato de recordar sus historias: las imágenes son borrosas, pero sé que sus mamás estaban en la mayoría de relatos.

Todos querían participar. “Uno por uno” decía Juan, otro interno, que estaba de moderador en la mesa con nosotros. Recuerdo que era dentista y había publicado un cuento en un libro editado por el Copé. Era algo de unos hipopótamos y una mujer calata bañándose en un río. Muchos presos estaban de pie, otros asomaban sus cabezas por las ventanas y preguntaban “¿Taller de qué es?” y entraban.

Todos se lo tomaban muy en serio. La emoción se percibía desde cómo sujetaban sus cuadernos, hasta la forma que tenían de acercarse al final de la clase y entregarnos sus escritos. Como si te estuvieran entregando su joya más preciada. Algunos habían publicado libros estando en prisión.

Ahí tuve la suerte de conocer el taller de cerámica. Si todos conocieran el mercado Santa Rosa de Chorrillos les diría que es como ese mercado, pero limpio. Y se notaba que cada artesano se dedicaba a lo suyo con pasión. Zorritos, gatos, alcancías del Hombre Araña, muchos maceteros. Si tuviera que decir cuáles fueron mis impresiones de Castro Castro diría que me sentí como en casa. Cómoda.

Hubo un momento, justo después del almuerzo en el patio, que guardo con especial cariño, quizás porque vi a los demás internos realizando sus actividades comunes con mucho entusiasmo. Casi contentos. Algunos baldeaban el piso. Otros tendían manteles en el cordel. También vi a hombres muy concentrados pelando alverjas, como si sus vidas dependieran de eso. Y supongo que era así, porque cada día en la cárcel cuesta, por eso muchos internos tienen que ingeniárselas para conseguir plata. O sigues delinquiendo o te metes a un taller de cárceles productivas y aprendes algo.

Hace muchos años un sacerdote belga llamado Hubert Lanssiers habló de humanizar las cárceles. Algunos decían: “¡Ese padre está loco!”. Y seguro que bastante loco estaba. Durante mucho tiempo defendió los derechos humanos de los presos del Perú.

Él creía que a través del arte los presos podían ser mejores personas, y junto con Carlos Álvarez creó la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad. La asociación realiza talleres productivos con los internos, pero es la primera vez que su Expo feria es virtual. Hasta el 2019 las piezas se exponían y vendían en el ICPNA, pero vino la pandemia. Son piezas de cerámica y de madera, joyas. Lindo todo, pero las ventas no han sido como en años anteriores, y estos artesanos necesitan la plata para sobrellevar esta temporada. ¿Les ayudamos?

 — ¿Cómo ha sido sacar este proyecto en medio de la pandemia, Carlos?

Siempre hay empleados y funcionarios que son buenas personas, intermediarios que han ayudado a los internos a conseguir materiales. Se las han ingeniado y con eso hemos salido adelante. Todos colaboraron con generosidad: interesándose, dando su tiempo, preguntando “¿Qué más puedo hacer?”. Desde fotógrafos hasta el Banco de Crédito. Es un costo enorme, y muchas personas han tenido la buena voluntad de ponerlo a nuestro servicio. Todo gratis. La empresa que nos ha armado la página web: ¡imagínate, hasta ahora están trabajando, y han donado todo el trabajo de organización! El ICPNA está haciendo todo lo necesario para que esto funcione. También están los encargados de transportar las piezas… En fin, me faltarían el día, la mañana, el mes, para mencionar a todas las personas y las instituciones que han hecho posible sacar esto adelante.

¿Has podido entrar a la cárcel?

Todo está cerrado por la pandemia. Hasta que no haya posibilidad de volver a ingresar, todo lo estamos haciendo virtualmente. Han aparecido brotes. El mismo personal del INPE se ha ido infectando, han fallecido varios. El INPE ya concedió que llevaran computadoras a los penales, para que las personas puedan comunicarse con sus familiares por Zoom. Están haciéndolo ya con las mujeres. Creo que la semana que viene van a empezar con los varones. Ya pueden ingresar algunos abogados, que es algo. Todo está de cabeza… Si el Poder Judicial antes era malo, ahora es catastrófico. Peor, no existe.

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Foto: Andina

Qué terrible.

Por lo menos, esta expoferia abre una ventana, una ilusión. Les da ánimos a los presos, y de paso, si se puede vender, les da un poco de dinero. Es una ayuda, ¿no? Ya sabes que el estado no les provee todo lo que hace falta para vivir. Ni siquiera lo mínimo. Hay un alimento por día, no hay medicamentos.

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Es la primera vez que estas piezas se exponen en una plataforma virtual, ¿qué diferencias notas?

Las ventas no han sido las mejores. Presencialmente vendíamos mucho más. La gente compraba alegremente cuando iba a la galería, pero ahora ha sido bien poco lo que se ha vendido. Imagino que el público no está comprando cosas suntuosas, que todo el mundo estará más preocupado por el alimento y las medicinas.

Carlos con el padre Hubert Lanssiers

Carlos, ¿qué recuerdas de cuando realizabas esta expoferia con el padre Hubert Lanssiers?

Los penales tenían un régimen muy duro. Y una de las cosas que propuso el padre Hubert fue humanizar las cárceles, porque nos encontrábamos con personas acusadas por terrorismo, por traición a la patria, con sentencias muy altas. Incluso algunos con cadena perpetua, que no pertenecían ni a Sendero Luminoso ni al MRTA. Y había que hacer algo con esas personas. Conseguimos que se hiciera un pabellón piloto, en donde pudiera vivir esta gente que estaba desvinculándose de sus ideas políticas. Y después estaban los que se acogieron a la Ley de arrepentimiento. Toda esta gente empezó a trabajar. Había campesinos, artesanos, un montón de gente que estaba dispuesta a aprender… Un día empezamos con 12 en cerámica. No pasaron ni 15 días y ya eran 30… Al mes teníamos 68. Y eso fue creciendo, luego los mismos senderistas quisieron aprender, y comenzaron a trabajar. Todos se pasaban la voz. Y los presos comunes que no estaban obligados a trabajar, de pura curiosidad comenzaron a entrar a los talleres. Y hoy Castro Castro es un pabellón de 5600 presos, y hay más de 2000 trabajando solo en cerámica. Castro Castro es un penal súper productivo. Necesitamos la ayuda de todos.

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Compra a los presos aquí: https://arteyesperanza.org/

La Calata Culta

Leslie Guevara es directora de la escuela de escritura Machucabotones. Es autora invitada en los libros de relatos "Sexo al cubo", "Hermosos ruidos" y "21 relatos sobre mujeres que lucharon por la independencia del Perú". Es editora del libro “Once Veces Tú”. Ha realizado talleres de narrativa en cárceles peruanas, en coordinación con la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad fundada por el padre Hubert Lanssiers. Actualmente escribe su primer libro.
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