La Calata Culta , Salud , sociedad Jueves, 11 junio 2020

El contundente testimonio de la sobreviviente del incendio en Villa El Salvador que no pide regalos, sino justicia

La Calata Culta

Leslie Guevara es directora de la escuela de escritura Machucabotones. Es autora invitada en los libros de relatos "Sexo al cubo", "Hermosos ruidos" y "21 relatos sobre mujeres que lucharon por la independencia del Perú". Es editora del libro “Once Veces Tú”. Ha realizado talleres de narrativa en cárceles peruanas, en coordinación con la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad fundada por el padre Hubert Lanssiers. Actualmente escribe su primer libro.

Título original: Sobreviviente de incendio en Villa El Salvador: «Cada vez que me veo, me pregunto ‘por qué me pasó a mí?'»

 

Foto: Sonia

La semana pasada entrevisté a Josué Manco, uno de los sobrevivientes de la tragedia de enero de este año en Villa El Salvador, y le dije que me pasara los números de los demás sobrevivientes. Me dijo: “Tengo estos tres”. Yo escogí el primero y llamé. Me contestó Julio Yancari, y le pregunté cuándo podría llamarlo de nuevo para entrevistarlo, y él me dijo: “Mejor converse con mi esposa, ella está más grave y necesita ayuda”. Y esa misma tarde conversé con Sonia Pomatay, y me contó esto.

¿Qué recuerda del accidente?

Yo estaba cocinando en mi casa, haciendo guardia a la vecina para ir a comprar. Me faltaba aderezar el pollo. Y cuando me acerco para ver si la vecina abrió su tienda, me doy cuenta de que se está escapando el gas. Me puse nerviosa. Lo único que hice fue llamar al celular a mi esposo, le dije El gas se está escapando. Vamos a morir todos. Él me dijo Cálmate, despierta a tu hijo y sal de la casa. Yo desperté a mi hijo, pero sabía que en la casa éramos más personas. Vivíamos 5 familias, yo vivo en el cuarto piso. Fui al tercer piso a pasarle la voz a mi cuñada. Estaban solamente sus 4 hijos, y estaban desnudos. Recuerdo que la puerta no tenía chapa. El niño se demoró en abrir, yo gritaba desesperada ¡Bajen! Y en el momento en que estamos bajando por las escaleras, veo que mis perras se van al techo. Yo dije Voy por mis perras y me fui para allá. Sé que corrí. En ese momento se da otra explosión. Caigo y mis perras caen conmigo. Si mis perras no se hubiesen lanzado sobre mí, me hubiese quemado todo el cuerpo. Yo me he quemado mi cara, mis dos piernas, mis dos brazos. Y mis perras se quemaron toda la parte trasera de su cuerpo. Mis sobrinitos estaban quemaditos. No pensé que eran mis sobrinitos.

— ¿Y cómo están sus sobrinos?

Ellos fallecieron. De mi prima fallecieron también dos familiares. Y de mi madrina falleció casi toda su familia. Solamente quedó su nuera, su hijo y su nietecito, que está en el hospital. Se murió un montón de gente.

Fotos: RPP

— Sucede la explosión, ¿qué hace?

Traté de salir de mi casa, pero mis puertas estaban llenas de fuego. Subí al cuarto piso para salir por algún techo. Todo estaba en llamas. Explotaban los balones de los vecinos y la casa de mi madrina ardía. Humo por todos lados. Yo dije No quiero morir quemada. En mi desesperación salí por uno de los costados de mi casa. Mi casa es de cuatro pisos, y la casa de al lado es de un piso: no podía saltar. Agarré una escalera y la tiré hacia el costado. Era demasiado alto. Me eché agua en las piernas y me dije Sonia, tienes que salir por donde has ingresado. Y bajé hacia el primer piso, y no vi fuego. Por ahí escapé, pero cada vez que he contado esto, mi papá dice que es imposible, Eso estaba en plena llama. Lo único que quería era encontrar a mi hijo. Me di toda la vuelta a la manzana. Ahí vi a un amigo quemado, bien quemado. Los vecinos me miraban, pero no me ayudaban. Seguí corriendo, corriendo hasta la alameda. En la alameda vi a bastante gente, y un vecino me dijo Te has quemado, te voy a llevar a la ambulancia.  Recuerdo que le dije No, ¿dónde está mi hijo? Mi celular se quedó pegado a mi mano. Y me llamó mi cuñado, y me dijo Aquí está, Sonia. Ahí me tranquilizó. El chico me llevó a la ambulancia, me preguntó por mis datos y nuevamente escuché una explosión y salí de la ambulancia. El chico me agarró de los brazos y me dijo ¿Por qué te estás escapando? Yo le dije No, no me estoy escapando, pero… está explotando, no me quiero morir. No, Sonia, quédate ahí me dijo el chico de la ambulancia. Me llevan al hospital y me preguntan si tengo seguro y les digo que sí.

¿Qué recuerda de los días en el hospital?

Yo estaba quemada. Con toda la cara negra. No tenía ni cejas ni pestañas. Todo me dolía. Cuando tu cuerpo está todo quemado… todo mutilado, no tienes ganas de vivir. Siento que me han abandonado, y he tenido que salir en televisión así cómo estoy. Yo no puedo ver ni siquiera a mi papá, que se encuentra mal en otro sitio. No puedo ver a nadie estando quemada. Cada vez que me veo me pregunto ¿Por qué me pasó a mí? Hemos sobrevivido ¿para qué? ¿Para mendigarles víveres? ¿Para mendigar que nos alquilen un departamento? Al colegio también he tenido que ir a solicitar beca. Yo vivía bien. Yo trabajaba, yo pagaba el colegio de mi hijo con mi esposo. ¿Y ahora? Ahora él ya no trabaja, porque me atiende. Esto no es vida. 

Foto: Caretas

— ¿La municipalidad de Villa el Salvador la ha apoyado?

La municipalidad de Villa el Salvador ya se lavó las manos. El alcalde Kevin Iñigo indica que ese trabajo lo hacía la anterior gestión, pero la anterior gestión fue la de su hermano. ¿Y quién es ahora su asesor? Su hermano. Sea cual sea la época, son responsables.

— En el video de una conferencia de prensa se ve al alcalde Kevin Iñigo entregando unos sobres con dinero a ciertos sobrevivientes, ¿a usted le entregaron?

No, a mí no me entregaron. Yo estaba hospitalizada, y tenía a mis tres sobrinos en el Hospital del Niño con 80% de quemaduras. Mi esposo estaba enfocado en mí, mi familia en mis sobrinos, y no sé de qué manera se hizo el llamado para repartir ese sobre. El alcalde dice que salió de su bolsillo. Solamente fue para siete familias.

Con su esposo y su hijo, antes de la tragedia. Foto: Sonia

Con su esposo y su hijo, antes de la tragedia. Foto: Sonia

¿El alcalde de Villa El Salvador se ha vuelto a comunicar con ustedes?

No, con nosotros para nada. Los representantes sí se han comunicado, al inicio. Conversamos de departamentos y de mensualidades. Todo te prometen con tal de que no los denuncies. Por ejemplo, la municipalidad prometió una silla de ruedas, pero al final mi esposo tuvo que comprarme la silla de ruedas. Yo no quiero que me regalen nada, quiero que se hagan cargo de su responsabilidad. Nuestra casa está destruida. Yo tengo las heridas abiertas, no puedo vivir en un lugar así.

¿Qué sabe del dueño de TransGas?

Nada, no sabemos nada de ese señor. No sé si ha desaparecido, si se lo tragó la tierra. Él tampoco ha tenido comunicación con nosotros.

¿Cuándo le dieron de alta?

El 3 de marzo. Yo, la última atención que he tenido en el seguro ha sido el 16 de marzo. Hasta hoy día no tengo atención. Así como yo, ninguno de los sobrevivientes tiene atención, ¿por qué? Por la pandemia. Pero no por eso van a dejarnos de lado. Yo no estoy trabajando, mi esposo tampoco trabaja. Nosotros hemos pedido préstamos para poder pagar el alquiler.

Sonia y Josué también fueron entrevistados por el programa de Juliana Oxenford en ATV Noticias.

¿En qué trabajaba, Sonia?

Yo soy asistente contable.

— ¿Y su esposo?

Mi esposo es técnico electricista.

— ¿Está caminando? 

Un poco nomás. Con esfuerzo camino. Hago mis terapias. Yo agradezco a Aniquem, que nos está ayudando. Aniquem se ha comprometido con nosotros para darnos terapia psicología, revisión médica y las mallas elásticas gratis a los sobrevivientes.

Foto: Sonia

¿Y la Municipalidad de Lima ha tenido comunicación con ustedes?

¿La municipalidad de Lima? No, ellos nada. Con nosotros no se han comunicado para nada. Yo creo que ellos se lavaron las manos. Tanto Villa El Salvador como la municipalidad de Lima se tiran la pelota. El alcalde de Lima dijo que eso era responsabilidad de Villa El Salvador, que no le competía a él eso.

¿Qué necesitan sus compañeros sobrevivientes?

Mis compañeros necesitan medicinas, víveres y movilidad. Movilidad para poder transportarnos hasta Aniquem. Porque una movilidad de Villa El Salvador a Aniquem son 30 soles de ida, y de regreso otros 30. Son 60 soles. O sea, nos citan cuatro veces, serían 240 soles o más. Imagínese cuánto es al mes. ¿Y quién asume? Hay algunos que no van a ir a la cita por falta de movilidad, porque no tienen plata. Son 60 soles en un día. Queremos que se haga justicia. Nos han olvidado por la pandemia, y hasta ahorita no hay responsables. ¿Quién se va a hacer responsable?  Nadie. ¿Va a quedar como si nada hubiera pasado? ¿Simplemente porque vinieron a donar unos víveres? Ellos piensan que unos víveres nos van a durar… Yo he estado internada, y en mi casa son cinco familias. Entre las cinco familias nos hemos tenido que repartir los víveres, y ya estamos en junio. Y no tenemos ni bono. A mí no me ha llegado el bono.

Con su esposo, Julio. Foto: Sonia.

¿A su esposo?

Tampoco. Mi esposo ha tenido que ir a gritar, a pelear para que nos envíen una canasta.

—¿Cuántos sobrevivientes son?

Once sobrevivientes. Dos todavía no salen del hospital.

 

✪ Puedes colaborar con Sonia por depósito al siguiente número de cuenta: BCP 19311988812009 / CCI 00219311198881200911 a nombre de Sonia Pomatay Cahuin ✪

 

La Calata Culta

Leslie Guevara es directora de la escuela de escritura Machucabotones. Es autora invitada en los libros de relatos "Sexo al cubo", "Hermosos ruidos" y "21 relatos sobre mujeres que lucharon por la independencia del Perú". Es editora del libro “Once Veces Tú”. Ha realizado talleres de narrativa en cárceles peruanas, en coordinación con la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad fundada por el padre Hubert Lanssiers. Actualmente escribe su primer libro.
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