La Calata Culta Martes, 5 enero 2016

Donatien Gateau: “Ser marihuanero no es ser un vago”

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Es colombiano, y pastelero cannábico desde hace 6 años. Cuando supe de su trabajo me pareció alucinante, así que busqué información y luego quise saber más. Me antojaban como mierda sus pastelitos, y su cerveza. Porque Donato, como le dicen sus amigos, acaba de sacar al mercado una cerveza hecha con marihuana, completamente legal. Sin pensarlo dos veces me dije Voy a conversar con este muchacho. Era tarde pero no me importó: le escribí un mensaje a las 11:30 pm. Como es marihuanero supuse que estaría despierto, y nada se pierde intentando, ¿no? A los pocos minutos me respondió y me dijo que lo esperara media hora, porque estaba horneando sus dulces… Conversamos vía Skype, y yo comparto nuestra conversación.

¿Qué estás horneando?

“AreCripy”. Se llama así por el “cripy”, que es una variedad de marihuana, y el arequipe, que es el dulce de leche o manjarblanco, como le llaman en Perú.

Si untas AreCripy sobre una rebanada de pan, ¿te da un colocón?

Te pone totalmente. Toda mi pastelería es psicoactiva. El tetrahidrocannabinol (THC) es el componente psicoativo de la marihuana, y solamente es soluble en dos sustancias: grasas y alcohol. Yo lo aprovecho mucho con la mantequilla, para hacer los cupcakes… Yo no fumo cuando trabajo. Para cocinar tengo que estar totalmente concentrado.

Hay quienes dicen que comer cannabis hace daño a la flora instestinal, ¿qué piensas tú?

Muchas personas creen que hacer un muffin es preparar la masa, luego coger la marihuana molida, echarla encima y ya. Por eso suceden las intoxicaciones. Con el tema de la flora instestinal no hay daño al cuerpo, todo lo contrario: el THC va al instestino delgado y a una parte del hígado. ¿Y qué sucede con estos dos órganos? Que son grasos. Entonces, el THC funciona el doble. Por eso, cuando uno come la marihuana el efecto es más durarero. No existe la sobredosis de marihuana, ni fumada ni ingerida. Hace poquito estaba debatiendo con unos amigos, porque el 90% de la humanidad jura que nosotros los cannábicos nos fumamos las hojitas de la marihuana, ja ja ja. Ellos no saben que la marihuana tiene flores. Eso es el cogollo, y es lo que fumamos.

¿Cómo comenzó tu carrera?

Yo me gradué hace 6 años en gastronomía, soy consumidor de cannabis desde hace 13 años. Uní mis dos pasiones. Aquí en Colombia uno siempre ha escuchado sobre los brownies de marihuana: eso es común en las universidades. Pero yo fui el primero en darle el toque “chic” gastronómico. Todos mis cupkcakes tienen un nombre. Está, por ejemplo, la tripleta caucana, el Bob Marley, el maracunabi…

¿Cuál es el más popular?

La tripleta caucana. El Cauca es un departamento indígena al sur de Colombia: yo estuve unos días por allá y creé ese pastel. En esa región se cultiva coca, amapola y marihuana, y con esos tres cultivos creé otro dulce, el “punquecito”, que es un cupcake de naranja con semillas de amapola, cultivo cannábico y 10% de harina de hoja de coca. El otro es el Bob Marley: chocolate con amaretto y ron cannábico. No solamente tengo mis productos, sino que también estoy enfocado en el activismo.

¿Cómo fue la primera vez que fumaste marihuana?

Ja, ja, ja. Mira, hace tres meses saqué la primera cerveza cannábica de Colombia, de Sudamérica y del continente americano: Donatien Gateau. Es una cerveza hecha con corinto caucano, que es una variedad de marihuana colombiana. Tiene 7 grados de alcohol y tiene cuerpo, aroma  y sabor a cannabis…

¿Es psicoactiva también?

¡Claro que sí! Tiene todas las características del cannabis, y además es bastante alta en grados de alcohol. La explicacion de la cerveza, ¿qué era? ¡Ah, sí! Cuando yo me fumé mi primer porro era de esta variedad, de la que saqué la cerveza: el corinto caucano. Eso se fumaba aquí como a fines de los 90. Yo quería rescatar ese sabor. ¿Por qué? Porque ya no se está sembrando en Colombia este tipo de cannabis, su cultivo es mucho más demorado. Ahora en Colombia todo es “cripy”. Yo quería recuperar eso, mi primera fumada en el parque Santander, ahí donde Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la ciudad de Bogota en 1538: es un parque muy emblemático, lleno de hippies, cuenteros, extranjeros… Entonces, fue algo muy mágico. Desde el primer momento fue un amor a primera vista con la marihuana. Nunca he hecho cosas malas con ella. Todo lo contario: me ayuda a crear. Nunca nos hemos peleado, ha sido una relación de 13 años bastante buena.

Hace unos días se ha legalizado la marihuana con fines terapéuticos en Colombia, ¿cómo ves eso?

¡El presidente se sumó un punto con nosotros! Aquí en Colombia puedes tener 20 gramos de marihuana en una bolsa, pero no puedes ir por ahí con 20 cigarrillos armados porque la policía puede decir que estás vendiendo porros. Aquí las leyes son bastante locas: la policía te acepta tener 20 plantas de marihuana en tu casa, pero esas 20 plantas te van a dar mucho más que 20 gramos. Y entonces, ¿qué vas a hacer con toda esa producción? La tienes que hacer fantasma, vas a tener que desaparecerla…

Acá en Perú se permite llevar 8 gramos de marihuana en el bolsillo si es para consumo personal, pero la siembra está penada.

Aquí en Colombia, hasta hace un año la vecina que te veía con matas de marihuana en tu balcón llamaba a la policía. Y cuando la policía llegaba no te llevaba preso, sino que arrancaba las matas delante de ti, y obviamente todo el barrio se enteraba de que tenías cultivo.

¿Qué piensa tu familia sobre tu trabajo?

Mis papás estuvieron en el lanzamiento de la cerveza cannábica, que ha sido el 15 de octubre. Obviamente, se realizó en un espacio donde se podía fumar porros. Mis amigos se quitaban el porro de la boca para saludar a mis padres. Fue bastante raro.

¿Ellos también son consumidores?

Nadie en mi familia consume marihuana. Ni siquiera fuman cigarrillos. Yo soy la oveja verde, rosada, de todos los colores.

¿Qué piensas de esta idea de legalizar completamente la marihuana como una forma de combatir el narcotráfico?

Completamente de acuerdo. Siempre le decimos a los muchachos, Hombre, siembren lo que ustedes se van a fumar, en vez de comprarlo en una olla o de comprarlo en algún lugar donde les puedan robar. Siembren lo que se van a fumar. Y aparte, ¡qué bonito es el proceso de cuidar una planta durante cuatro meses! El autocultivo es el primer paso para que el muchacho salga del “closet psicoactivo”, como le llamo yo. Porque el muchacho comienza en la casa con una planta y la mamá curiosa pregunta ¿Y esto qué es? Es como un primer paso para decirle a la familia que uno ha entrado en el mundo del cannabis. Y obviamente que va contra todo el tema del narcotráfico.

¿Por qué te quedaste con la marihuana?

Probé de todo, pero con la marihuana tuve afinidad porque no me hacía violento. Es la única droga que me da creatividad y me pone a pensar.

¿Cuál es la diferencia que encuentras entre la marihuana y otras drogas?

Yo soy un poco detractor de la cocaína. La marihuana es algo que nos da la pachamama y no tenemos por qué juzgarla. Malo es el hombre, que con sus químicos convierte una hoja de coca en cocaína. Cuando comienza la manipulación del hombre es cuando se empieza a hablar de drogas duras.

¿Es una droga que relaja?

Sí, completamente. Mira que en mayo tuvimos el ensayo de un festival que llamamos “Carnaval Cannábico”: esperábamos a 20.000 personas y llegaron como 30.000. Pasaban las horas y yo me daba cuenta que había demasiada gente… Estaba asustado y decía ¿Qué pasará? Y alguien se me acercó y me dijo Donato, relájate, son cannábicos. Entonces me tranquilicé, porque ese amigo tenía razón. Los cannábicos son personas tranquilas.

¿Tus clientes te buscan por salud o diversión?

La mayoría usa mis productos psicotrópicamente. También tengo muchos clientes que los utilizan para el insomnio. Yo he tenido incluso un accidente con la mamá de un amigo, porque se comió un cupcake y durmió dos días enteros. Mi amigo se puso bravo, pero la mamá me agradeció… La mamá como a los tres días me dijo Donato, así mi hijo se ponga bravo he dormido riquísimo, he soñado a color. Y también hace poquito una señora me compró la tripleta caucana y me dijo Donato, hace mucho que no dormía tan rico. Y yo le dije, ¿Te lo comiste? Y ella me dijo No, se lo di a mi marido, porque friega roncando todas las noches y no me deja dormir. Le quitó el ronquido. Yo siempre digo que sería muy irresponsable de mi parte decir que esto te va curar del cáncer o de tal enfermedad. Yo siempre digo qué efectos produce la yerba.

¿Qué es lo mejor que te ha pasado relacionado con tu trabajo?

El año pasado estuve con una doctora haciendo productos cannábicos (Nutella, galletas) para niños con epilepsia. La marihuana ha probado ser muy útil para ellos. Mi papel era lograr que su medicamento sepa más rico, porque les estaban dando gotas y los niños muchas veces no pueden hablar y decir Esta vaina sabe a mierda. A mí me daban el nombre de las variedades de marihuana con las que trabajábamos, y así iba diferenciando. Yo soy el primero que prueba: soy el ratón de laboratorio. Por eso mismo me gusta el autocultivo, porque sé con qué planta estoy cocinando.

¿De qué manera te ha ayudado la marihuana a ti?

A mí me ha gustado mucho demostrarle a la gente que ser marihuanero no es ser un vago.

¿Prefieres ingerirla o fumarla?

De todo. Me la fumo, me la como, me la unto. Me visto con ella, porque también me hacen ropa de cáñamo, que es la fibra del cannabis.

Entonces, ¿tu negocio está funcionado bien?

¡A mediados de enero pienso abrir el primer café cannábico de Colombia! Lo que hago ahora son giras vendiendo mis productos, porque a mí me gusta llevar mi pastelería por todos lados. Pero a veces, por el mismo tema de los aviones, los perros, es complicado. Entonces el transporte toma más tiempo, porque mis productos deben viajar en bus.

Tú vienes consumiendo marihuana regularmente desde hace varios años, ¿sientes que eso ha ido cambiando tu cerebro?

Obviamente, uno se da cuenta que con el tema de la memoria suceden cosas. Aquí hay un dicho, “Usted tiene memoria de marihuanero”. Yo te puedo decir lo que pasó el 13 de marzo de 1334, pero no dónde dejé mis llaves hace 5 minutos.

¿Y es una desventaja menor comparado con los beneficios?

Completamente, es un 98 % de beneficios.

¿Y qué le aconsejarías a los jovenes marihuneros del Perú?

Muchachos: muchisímo autocultivo. Tienen que comenzar a luchar por su marihuana, a sentar bases.

¿Una receta para preparar en la casa?

Se puede hacer té cannábico con un 1 litro de leche, donde hervimos 5 gramos de cogollos durante 15 minutos. Colamos y botamos esa yerba. Y esa leche la volvemos a calentar con unas hojitas de menta y valeriana, y endulzamos con miel. Es un té buenísimo para dormir.

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Amigos de todas partes, comparto con ustedes el flyer de los talleres de escritura que estamos organizando en Machucabotones para este mes. Hay más información acá. ¡Hasta pronto!

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.