La Calata Culta Miércoles, 8 febrero 2017

Jorge Díaz Untiveros: “Escribir es su chambita”

La Calata Culta

Leslie Guevara es comunicadora y escritora. Publica desde el 2013 la columna "La calata culta" y le gusta tomar jugo de naranja de carretilla. Es gerente de proyectos en Machucabotones Escuela de escritura expresiva.

Muchas veces nos dejamos llevar por la impresión que nos da la mala portada de un libro y decidimos no leerlo. Así me pasó con el libro de Jorge Díaz Untiveros, “Fuimos más que felices” (2016). Pero luego de tres meses Jorge me escribió un mensaje y me dijo “Leslie, ¿ya leíste el libro?”. Le dije “No, aún no” y al ver que en tantos medios le hacían entrevistas cambié de idea y lo leí, al inicio con desconfianza y luego dije “Manya, este chico tenía su cusí cusá”. Noté un sentir adolescente. Es un libro sencillo pero honesto. Si alguien me pregunta “¿De qué trata?” diría que es un collage de observaciones cotidianas. El otro día conversé con Jorge vía Skype, me pareció buen tipo y me contó sobre sus libros. ¿Quieres saber? Lee la entrevista.

En la última Feria del libro tu poemario “Se vende poesía” quedó en el top 5 de ventas. ¿Cómo te sientes con eso?

Muy contento y emocionado, ya que hoy en día se venden más manuales para armar cosas que poesía. Entonces eso es un logro. Puedo decir que se siente bonito.

¿Cuánto tiempo te demoraste escribiendo ese poemario?

¿Tiempo? No lo sé, era un inventario de apuntes que tenía. Habrá sido un año y unos meses. Y al final, si cuento las reuniones con los editores, un tiempo más.

¿Qué diferencias encuentras entre tu primer poemario “En mi callar hay un mundo” y “Se vende poesía”?

Creo que la diferencia más notoria es la informalidad. Con mi poemario “En mi callar hay un mundo” yo era un chiquillo, ja, ja, ja, bueno, no tan chiquillo, y había muchas ganas de hacer cosas. Y ese poemario retrata de alguna manera cómo estaba viviendo. En cambio, con este segundo poemario “Se vende poesía” sí había un plan detrás, la idea era que el poemario se venda. Tanto así que la carátula es un código de barras.

En el Youtube vi una entrevista que te hacen en Oh, Diosas! sobre tu poemario “En mi callar hay un mundo”. La entrevistadora te pregunta por qué tu libro “está escrito para marginales”. ¿Por qué escribiste eso? ¿Estabas ebrio?

Ese video de Oh, diosas! he querido desaparecerlo. Cuando publiqué ese poemario en el 2010 me gustaba dar la contraria, en ese momento era más “under”, me creía un poeta maldito del barrio latino.

 

Mariana,
podría encerrarte en mi pecho.
Ser tu carcelero.

Podría dispararte palabras
desde mi mundo.

Podría tocar mi caramillo al pie de un sauce
y decirte º esta canción es toda tuya º.

Podría coger un gorrión
y obligarle todos los días a desesperezarte,
picoteándote el ánimo, a la hora exacta.

Pero hay que ver cómo somos
de cabrones los poetas, Mariana.

Te amo, sí, pero como aman los verdaderos poetas
es decir, no del todo.

 

Te voy a contar una anécdota. Cuando iba a las editoriales yo estaba feliz, porque a los editores les gustaba mi libro. Me decían “Tú eres un comediante”. Tipo Sofocleto, decían algunos. ¿Sofocleto? decía yo, un poco sorprendido porque en ese momento aún estaba buscando un estilo narrativo. Y supongo que yo no quería hacer reír.

¿Tú no querías ser como Sofocleto?

No, no, para nada, es un honor que me relacionen con Sofocleto. A lo que voy es a que todos me veían como escritor de comedias.

En el 2016 publicaste el libro “Fuimos más que felices”. Me gustó mucho lo que escribiste en la parte de atrás. Mencionas dos veces la palabra solemnidad.

Yo le tengo tirria a la solemnidad. Esa palabra activa algo en mí, me afecta y me pone alerta.  Voy a desmontar todo acto solemne.

¿Por eso los dibujitos?

La editorial me sugirió colocar los dibujitos. Yo dije “Yo acepto los dibujitos, pero ustedes aceptan mis epígrafes”.

Por fuera el libro se ve serio, creo que la portada no le hace mucha justicia al contenido, ¿no?

¡Yo te dije, Antonio!

(Nota de la entrevistadora: entiendo que Antonio es su editor.)

¿Te consideras rebelde?

Me gusta lo desfachatado. Es escritura más libre. Más fresca.

¿Te ríes con lo que escribes?

Si no me río no valdría la pena.

¿Cómo es el lector de hoy?

No sé cómo será el lector de hoy, pero me he dado cuenta de que los jóvenes de hoy no están interesados en reivindicar algo. Eso no les interesa.

Tu lenguaje coloquial ¿mueve masas?

Yo creo que sí. Porque es fresco y es más fácil de entender. Hace poco estaba con unos amigos en la Casa de la literatura y algunos poetas decían que la palabra “feisbuquear” no era poetizable, y yo decía que sí. Y lo paja de esto es que si utilizas esa palabra, que es usada por esta nueva generación, muchas personas sienten que estás hablando por ellos.

¿Qué cuentistas te gustan?

Ribeyro.

¿Qué es lo que te gusta de Ribeyro?

Su mirada de la realidad. Puede hacer épica cualquier cosa cotidiana. Como lo hace Cortázar. Eso me parece muy bacán.

Con respecto a tu libro “Fuimos más que felices”, ¿qué sientes que podría mejorar?

Un tema de formas, podría seguir editándolos.

¿Cuántas veces lees tus textos?

Digamos 4 veces y luego otras 4 veces más. Siempre vuelvo de manera obsesiva a seguir corrigiéndolos. Pero editar es una chamba, por eso a mí me parece bacán tu taller, porque nadie te habla de esa parte de la escritura. Escribir es su chambita, hay que tener oídos abiertos y decidirse a corregir.

¿Qué planes?

Seguir promocionando mis libros. ¿Sabes? Hace diez años salí de una depresión escribiendo una novela tipo capitán Alatriste. Hace poco la volví a encontrar y me dije “Oye, esto puede funcionar”. Pero obviamente requeriría tiempo. Me pareció bien bonito, lo veo como una especie de novela dentro de uno año. Porque la poesía acá tiene una particularidad.

¿A qué te refieres?

A la gente en el Perú le gusta la poesía, y el que menos se sabe un verso y los eventos se llenan. Pero a la ahora del consumo… no lo realizan, no compran poemarios.

¿Un mensaje para los colegiales?

Entre hacer y no hacer, como dice Jodorowsky, haz siempre. Mándense. No se descorazonen. Sigan y sigan, por ejemplo, en mi caso me gusta mucho lo que hago, de acá a 50 años quizás diga algo interesante, no lo sé pero ya arranqué.

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Leslie Guevara es comunicadora y escritora. Publica desde el 2013 la columna "La calata culta" y le gusta tomar jugo de naranja de carretilla. Es gerente de proyectos en Machucabotones Escuela de escritura expresiva.