La Calata Culta Miércoles, 15 noviembre 2017

Un pescadito

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Ilustración: Beereuno

La semana pasada fui al dentista. Tuvo que usar hasta tres alicates para sacarme la muela del juicio. Esa bandida no quería salir. Yo tenía la boca abierta, pero mantenerla así me cansaba, y el dentista me decía Abre moviendo mi quijada con su mano, y al hacerlo él abría su boca. Sus dientes superiores eran color beige, delgaditos. Dientes de viejo, pensé. Y también pensé Que esto acabe rápido. Al inicio de la sesión me pasó el hilo dental y sacó una hilacha de algo que parecía carne. Me la mostró orgulloso, me dijo Esto es del pan con chicharrón que te comiste anoche, celebrando el partido. Y yo le dije No doctor, yo no vi el partido. Deseaba estar en mi casa, echada en mi cama viendo dibujos animados y no en esa camilla, con ese dentista. A pesar de la anestesia era como si me estuvieran metiendo una pala en la boca. Yo me decía Tú eres una exagerada, seguro que esto no es para tanto. Y en un momento también me dije Piensa en algo bonito. Piensa en algo que te haga olvidar el dolor. Y recordé a mi papá leyéndome los cuentos de León Tolstói. No sé por qué mi papá me leía a Tolstói. A mí me gustaba sobre todo el cuento del león y el perrito. Ese invierno en el zoológico de Londres compraban perros para dárselos a las fieras. Y un día un hombre necesitaba plata, y vendió a su perro para que el león se lo coma. Yo me imaginaba a un perro pequeño, de color marrón y mirada caída, entrando con miedo en la jaula del león. Pero el león no se lo comió. El león y el perrito se hicieron amigos. Jugaban juntos, comían del mismo plato. Se querían. Yo imaginaba que jugaban a que los dos eran perros o a que los dos eran leones. Como si fueran dos cachorros mordisqueándose. Pero un día el perrito enfermó y murió. El león también enfermó y ya no quiso comer. Los guardias trataron de entrar a la jaula y retirar el cuerpo del perrito, pero el león no los dejó. Rugía. Se golpeaba contra las rejas. Los guardias no sabían qué más hacer así que metieron a la jaula a otro perro, pensando que el león también jugaría con él. Pero el león lo atacó y lo devoró. Luego se echó junto al cuerpo de su amiguito, sin alzar la cabeza. Pasó el tiempo. Hasta que un día el león murió.

Y yo lloraba.

Y mi papá me decía Todos nos vamos a morir.

Y yo lloraba más.

Para mí el cuento era largo, en ese tiempo me parecía largo.

Supongo que este recuerdo no debería ser bonito, pero para mí es bonito, porque en ese tiempo me llevaba bien con mi papá.

Puedo recordarlo tan nítidamente.

Ahora voy dentro de un táxi por la avenida Los Próceres y mi boca sabe a sangre. Me da asco el sabor de la sangre. No quisiera ir de nuevo al dentista. Quisiera irme a la playa. Me iría a la Herradura. Llevaría una botella de ron en mi mochila y me sentaría en la orilla a escribir un relato. Escribiría, por ejemplo:

Estábamos un poco ebrios, un poco cansados, y su cuerpo era como un mar y yo era como un pescadito perdido buscando cariño. Pero él estaba muy borracho. Me penetró varias veces con fuerza y me preguntó Quién te cacha así. Yo quise decirle Nadie. Quise decirle Oye, me he enamorado de ti, pero no le dije nada. Y el semen salió como siempre. Y me fui.

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#RedacciónSalvaje

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Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.