La Calata Culta Domingo, 18 noviembre 2018

Gabriel Rimachi: “Yo aprendí a leer con mi mamá”

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

Fotos: César Bedón Rivera

Si quieres comprar un libro, ¿dónde vas? En Lima hay pocas librerías, y a veces están lejos de tu casa. O, lo que es peor, no hay dónde sentarse. No hay dónde poner el culo un ratito para leer la introducción, y ver si vale la pena pagar 45 soles. Por eso, cuando supe que Gabriel Rimachi había abierto una librería, me contenté. Y me dije ¿Cómo será la librería de un escritor? Busqué en Facebook y vi que se llamaba Casatomada. Así que hace unos días me di una vuelta. Conversé un rato con Gabriel, mientras en la cocina pasaban café y en la radio sonaba Luis Miguel. Literalmente, me sentí como en casa. Compren un libro, lean y vivan otras vidas, acaricien a la gata.

¿Cómo te animaste a abrir una librería?

Creo que el sueño de todos es tener un bar, una discoteca o una librería, ¿no?

Sí.

Entonces, con mi socio dijimos Estamos un poco viejos para los bares y las discotecas… Independientemente del gusto por los libros, queríamos crear un espacio que funcione como un lugar de encuentro.

¿Cómo se decidieron por esta casa?

Es una casa de los años 30. Funcionó como una notaría hasta hace 3 años. Cuando la vimos por primera vez nos pareció ideal: es grande, tiene techos altos, ventanas lindas. El primer piso es una librería, y en el segundo piso hacemos  talleres y exposiciones. Estamos en toda una esquina, entre Petit Thouars y Juan de Arona.

¿Cómo ha sido la respuesta del público?

La respuesta ha sido positiva. Sabíamos que no iba a ser fácil, no lo está siendo.

Esto de alguna manera es una empresa, ¿no?

Es una empresa. Una librería es una empresa. Fuera de los romanticismos es una empresa que hay que hacer funcionar, y no es nada fácil. Tenemos un personal, hay que pagar seguro, CTS, sueldo a tiempo, pagar luz, agua…

¿Y qué tal con eso?

Yo siempre me he arriesgado en todo lo que he emprendido. No funciono muy bien en los horarios de oficina. Soy arqueólogo de profesión, y periodista de vocación. Yo necesito dirigir el barco. He fracasado muchas veces, me he estrellado contra el piso muchas veces, y de todo eso uno aprende. Y una librería en Lima es una empresa que uno no abre para que dure 2 años, uno la abre para que dure por lo menos 10. Sabiendo que los 2 primeros años te vas a comer la tierra, pero eso no importa. Porque mientras alcance para poner el pan en la mesa de mis hijos, y de las familias que trabajan aquí, está bien.

¿Cómo ha sido tu relación con las librerías?

Yo crecí en Lima, pero cuando era niño mi padre trabajaba como administrador de la minera Atacocha, en Cerro de Pasco, en un pueblo llamado Chicrín. Yo hice mi primaria en Chicrín, y ahí no existía el internet. Llegaba Radio 1160. La señal de TV llegaba una vez a la semana, y el único canal se veía de 4pm a 10 pm. Entonces, ahí la encargada de hacer la vida más hermosa era mi madre, ella siempre ha sido y es una gran lectora. Ella era la que le decía a mi papá Oye, compra enciclopedias, compra El Tesoro de la Juventud. Yo aprendí a leer con mi mamá. Entonces, ¿relación con las librerías? No. ¿Relación con los libros? Sí.

Ajá.

Yo antes de ser librero, que no aspiro a serlo, soy un buen lector. No he leído la cantidad de libros que quisiera leer. Hay un episodio de La Dimensión Desconocida donde un hombre que se está quedando ciego dirige la biblioteca de Los Ángeles, y justo cae la bomba atómica, y todo queda en ruinas, menos la biblioteca. Y él entra en un estado de ansiedad y locura, y se le rompen los lentes. Algo así ocurre, es como el ciego que quiere leer.

Uno piensa que es el trabajo ideal para un lector, ¿no?

Es complejo. Hay que ver el márketing, buscar autores, pensar qué actividades vamos a hacer. Todo es parte de un aprendizaje.

¿Y cuántas personas vienen a la semana?

Ocurre una cosa rara con este tipo de negocios: cuando son novedad normalmente vienen muchas personas. Pero luego el pico de bajada no es lento, es profundo. Ja, ja, ja.

Ja, ja, ja.

Si un día recibíamos 40 personas, de pronto empezaron a venir 1 o 2. Pasada la fiebre de la novedad, uno tiene que ir forjando el espíritu de la librería, para que la gente que entra se sienta parte de. Por eso hemos colocado estanterías de madera. Los techos son de madera, las sillas son de madera.

Sientes que estás en la sala de tu casa.

Exacto. Esa es la idea, y es algo que fuimos pensando sobre el caballo, porque la primera vez que entramos aquí todo estaba lleno de polvo. Era tanto el polvo que tú pisabas… y se levantaba. Las paredes eran grises, y si lo ves en Google Maps, te darás cuenta de que la fachada era ploma y la pintura estaba descascarada. Fue un trabajo de reconstrucción de 3 meses, pero el resultado nos ha dejado contentos.

¿Y los libros cómo han ido llegando?

Yo, como escritor, tengo muchas amistades. Conozco distribuidores, editores, y escritores.

Se ve bien variada esta librería…

Sí. Y lo otro es que dentro de los títulos que ofrecemos hemos buscado títulos muy difíciles de encontrar, o propuestas editoriales que no son masivas. Por ejemplo, tenemos libros de la editorial Alpha Decay, libros de literatura LGTBI. Nuestra propuesta es apostar. ¿Sabes qué?

¿Qué?

Nosotros estamos apostando por generar un público que se informe con nosotros. Estamos en el corazón financiero de San Isidro, pero no vendemos libros de finanzas, no buscamos vender libros de economía. Buscamos que las personas conozcan la gran variedad de libros que existen. Tenemos libros de ciencia ficción, poesía, historia del Perú. Yo mismo he ido descubriendo un montón de títulos.

Qué bacán.

Y eso te demuestra, a ti como autor, que las posibilidades de creación son muchas.

Tienes que leer para darte cuenta. ¿Y cómo haces con los libros que no tienen, los anotan en una libretita y los consiguen?

Conversamos con los lectores. Yo estoy aquí casi todo los días, o está mi socio, o Cindy. Buscamos conocer a los lectores. Por ejemplo, ayer vino un chico preguntando por El Zorro de Arriba y El Zorro de Abajo, y como yo tuve la suerte de conocer a Máximo Damián (violinista ayacuchano y amigo de José María Arguedas), y estuve en su casa y lo entrevisté… pude conversar con ese lector de manera fluida. Entonces, hay ese intercambio de información entre el lector y la librería. Eso es importante.  

Se enamoran de la librería…

Es una buena forma de ir fidelizando a los lectores.

¿Qué leen los peruanos?

Los peruanos leen muchísimo. Somos el primer país de América Latina en exportación de piratería. El problema es qué lee el peruano. Qué es lo que la piratería piratea.

¿Cómo haces para transmitirle la lectura a tus hijos?

Yo leo mucho con ellos. Mi hija está en primer grado. Ambos se devoran mi juventud. Mucho dice el ejemplo, ¿no? Ellos me preguntan ¿Qué lees? Un día les conté la historia de Fahrenheit 451. El más chiquito no entendió nada, pero capturé su atención. Es el énfasis, el tono de misterio que le pones a tu voz: de esa forma los vas envolviendo.

Ven la película en su cabeza.

Exacto, mi hija hace poco descubrió el cuento El Zorro y el Conejo. Y yo descubrí que Ciro Alegría era gracioso.

¿De qué trata?

De un zorro sonso, engañado por un conejo. Yo no conocía esa faceta de Ciro Alegría. Yo, a estas alturas de mi vida, que consideraba que había leído bastante, veo que me falta mucho por leer. La literatura te va eliminando los prejuicios. Son lecciones constantes.

¿Cuál es la importancia de que exista una librería?

Yo creo que es una forma de acercarnos a tantos mundos… De acercarnos no solamente a autores nuevos, sino que se conozca quiénes fueron John Fante, Susan Sontag. Mucha gente viene creyendo que literatura es solamente lo que le han enseñado en el colegio

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.