La Calata Culta Lunes, 25 agosto 2014

Un momento familiar

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.

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El otro día estaba con mis papás sobre la cama. Estábamos conversando los tres luego de ver Caracortada: creo que esa es la película favorita de la familia, porque siempre la vemos. Fue una tarde preciosa, de esas que voy a recordar cuando las manchas hepáticas invadan mi arrugada piel. Antes de retirarme de su habitación decidí dejarlos pensando; me gusta darles temas de conversación para sus momentos en silencio… Mis papás son como niños y admiran la realidad como si fuera la primera vez siempre, así que agradecerán todo lo que les cuente. Mi papá dice que le dé unos minutos para orinar y camina hacia al baño recogiéndose el pantalón, mi mamá dice que parece Cantinflas, Arréglate el pantalón, que tu hija te está viendo el bóxer, y mueve la cabeza en señal de desaprobación… ¡Este hombre!, dice mi mamá entre dientes. Mi papá voltea y le guiña el ojo, diciendo Pero es un Calvin Klein, y entra al baño riéndose… Yo le acaricio la rodilla a mi mamá y le digo Gracias, gracias, gracias. Ella se sonríe y dice No es necesario que me agradezcas tanto, hijita. Es porque sabes que ya estoy cansada de ver Caracortada con ustedes, ¿no? Es eso, ¿no?

El gracias es por haberte mezclado con mi papá. Por soportarlo, porque amar también es soportar, y como mierda. Antes los criticaba pero ahora los entiendo. Quizás si hubieras estado con un hombre más guapo e intelectual habrías tenido conversaciones de arte. Mucha seriedad… y quizás como resultado yo habría salido así, seria. ¿Te imaginas, mamá? Más personas del montón para el Universo. Hiciste bien, mujer, en escoger a mi papá. Podrá ser muy renegón pero es gracioso, y tiene capacidad de sorpresa. Mi papá es lo máximo. Y recuerda, mami, tú eres afortunada. ¿Ah, sí? ¿Por qué? Tú eres la María de estos tiempos y papá es el José, y yo soy un Jesús. Ustedes fueron el puente para que yo esté aquí. Yo los escogí, siempre recuerden eso.

Mi papá se acomoda debajo de la colcha y se ríe. Mi mamá se tapa la boca, fingiendo indignación, y termina por reírse. Entonces les digo que voy a relatarles el cuento Tripas, de Chuk Palahniuk. Dicen que cuando Palahniuk leía este cuento en sus presentaciones la gente se desmayaba. Así decían, pero yo no lo creo. El cuento comienza así…

 

Tripas

Coge aire.

Coge todo el aire que puedas.

Este relato tendría que durar tanto tiempo como puedas contener la respiración, y luego un poquito más. Así que escucha todo lo deprisa que puedas.

Un amigo mío tenía trece años cuando oyó hablar del pegging. Que es como se llama cuando a un tío lo follan por el culo con un consolador. Estimulas la próstata lo bastante fuerte y se rumorea que puedes tener orgasmos explosivos sin manos. A aquella edad, mi amigo era un pequeño maníaco sexual. Siempre andaba loco detrás de la forma más excitante de correrse. Así que fue a comprarse una zanahoria y un bote de vaselina. Para llevar a cabo un pequeño experimento privado. Luego se imaginó la impresión que iban a causar en la caja del supermercado la zanahoria solitaria y la vaselina, rodando por la cinta transportadora hasta la cajera de la sección de comestibles. Con todos los compradores haciendo cola y mirando. Con todo el mundo viendo la gran velada que estaba planeando.

Podría contar al detalle el cuento pero me parece una maldad soltar información. No hay nada como descubrir algo a solas. El lector tiene que avanzar nomás, sin saber mucho… Tripas es una historia que te deja suspendido de estremecimiento en el aire (un accidente le pasa a cualquiera) y recordando todas esas veces que has deseado sentir placer a través de objetos peligrosos. Es A la mierda, me lo meto. Porque así es el sexo, hay mucha curiosidad. Por esa razón se deberían dictar cursos sexuales de manera masiva, en el colegio y en la universidad. Así uno no se estaría metiendo cosas dentro de la vagina o del glande: eso también es cultura sexual. Lo digo desde mi punto de vista actual, año 2014. Quizás cuando me haga una señora puritana pueda criticarme. El punto es que resulta infantil hacer ese tipo de cosas desde la ignorancia… Mi papá escuchó toda la historia con curiosidad y dijo Sí pues, esos accidentes pueden pasarle a cualquiera, es normal. A mi mamá la historia le pareció asquerosa, Es que una persona normal no hace eso, dijo. ¿Pero quién es normal, mamá? ¿Por qué juzgar? Todos pudimos ser ese muchacho.

Mi papá dice que le prepare una limonada por haberle contado tan jodido cuento, que quiere refrescarse. Fue un bonito momento con ellos.

La Calata Culta

Leslie Guevara es escritora y periodista. Ha sido columnista de la revista Velaverde. Relatos suyos han sido publicados en España y México. Es una de las autoras del libro "Sexo al cubo. Veintisiete relatos escritos por mujeres en el Perú" (Editorial Altazor). Es gerente de proyectos de Machucabotones y su perra se llama Allujo.
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